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				<journal-title>Revista Caracol</journal-title>
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				<publisher-name>Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas da Universidade de São Paulo</publisher-name>
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					<subject>ENTREVISTAS</subject>
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				<article-title>Néstor Perlongher y el frenesí del afuera. Entrevista con Roberto Echavarren</article-title>
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					<trans-title>Néstor Perlongher and the frenzy outside. Interview with Roberto Echavarren</trans-title>
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						<surname>Sutherland</surname>
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					<institution content-type="original">Universidad de Chile. Contato: juanpablo.sutherland@gmail.com Chile</institution>
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					<email>juanpablo.sutherland@gmail.com</email>
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					<p>Juan Pablo Sutherland es escritor, ensayista, crítico, Magíster en Estudios Culturales, Doctor en literatura chilena e hispanoamericana por la Universidad de Chile. Ha desarrollado una carrera literaria publicando textos de ficción desde el campo de las disidencias sexuales, literatura y los estudios culturales.</p>
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			<p><italic>Perlongher abrazó las causas de su época que siguen siendo las nuestras: la liberación sexual y una política de drogas</italic></p>
			<p>Roberto Echavarren</p>
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		<p>Para este número especial de Caracol, también entrevistamos a Roberto Echavarren<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>, poeta uruguayo, editor, ensayista, académico, personaje relevante de la poesía latinoamericana y fundamental gestor de uno de los proyectos de edición más destacables por su huella poética de alcance continental: <italic>Medusario, muestra de poesía latinoamericana (1996)</italic>.</p>
		<p>Juan Pablo Sutherland</p>
		<p>***</p>
		<p><bold>Roberto, quiero llevarte al escenario actual sobre las lecturas de Perlongher que cruzan sus escrituras (poesía, crónica, teoría), junto con su activismo homosexual de los ochenta y la notable etnografía marica que emprendió en sus textos. Hay sinnúmero de dimensiones sobre su trabajo que hoy siguen confirmándolo como un autor leído profusamente, atrayendo por cierto a nuevas generaciones. En ese rumbo, ¿cuál crees tú que es el atractivo de la obra de Perlongher y por qué sigue siendo tan leído y citado? Justamente estamos haciendo un dossier para la revista Caracol de la Universidad de Sao Paulo como muestra de esa emergencia o deseo de lectura de Perlongher.</bold></p>
		<p><bold>Roberto Echavarren:</bold> José Lezama Lima escribió: “como la verdadera naturaleza se ha perdido, hay que inventar una sobrenatural”. Esa invención resulta, en el caso de Néstor Osvaldo Perlongher, la de un mutante que se aventura singular, se sabe desviado con respecto a los roles, ideología y costumbres del contexto en que se crió. El eros se articula a través de un gusto arbitrario, extravagante, al armar, con cómica extrañeza, retazos de los procesos de seducción. En la poesía de Perlongher, y hemos de vivir un tiempo hasta digerirla, la seducción de lo monstruoso (crossdressing, mezcla de modas, motivo vergonzante o fuera de la ley) despliega un fondo pretendidamente inconfesable que no es sino la excusa para una investigación desenfrenada de las posibilidades de gozar en la entretela de la lengua, con una estrategia micropolítica, compatible con el doble o triple sentido, la aliteración y la deformación de las palabras. Abre y exhibe un poder insospechado de decir y un frenesí del estar fuera.</p>
		<p><bold>Tú conociste a Perlongher desde muchas dimensiones y la proximidad con su obra es una mirada privilegiada. Armaste y construiste <italic>Medusario</italic>, esa importante muestra junto a José Kozer y Jacobo Sefamí, que a estas alturas es una leyenda. <italic>Medusario</italic> además comienza con un homenaje en memoria de Perlongher, que junto con escribir la prosa neobarroca/barrosa del libro, aparece incluido con otros notables poetas latinoamericanos. Respecto a la poesía de Perlongher, ¿qué dimensiones o territorios te parecen relevantes, singulares o destacables como paisaje?</bold></p>
		<p><bold>RE:</bold> No mucha gente se interesa por la poesía. Lo que vuelve llamativa la obra poética de Perlongher es que aparece vinculada o bien a una denuncia de la dictadura, o bien a un frente de liberación sexual, o bien a una política de drogas como ocurre en sus dos últimos libros, <italic>Aguas aéreas</italic> y <italic>El chorreo de las iluminaciones</italic>. En cada uno de los tres casos, la implicación corporal del poeta lo lleva a producir “El cadáver de la Nación”, o “Hay cadáveres”; el tema político sufre una desconstrucción o implosiona con la intervención de flujos eróticos, derrames “pringosos” de materias como el sudor, las lágrimas u otras excreciones. En este sentido, es una poética del enchastre. Y descoloca o descarrila la poesía política anterior a lo Mario Benedetti, digamos. No es una poética de la identidad, de la certidumbre y del slogan. Los fragmentos de cartas de [Fructuoso] Rivera a su esposa Bernardina que cita y reescribe Perlongher al comienzo de <italic>Alambres</italic> descolocan el tema de la Guerra Grande y lo derraman en una polvareda de ponchos, por así decir, el costado material sensual de las superficies y las figuras. El modo épico se derrumba en las niñerías de las tías. El soldado de la Guerra de las Malvinas deja como reliquia de su muerte el peine grasiento con que lo peinaban las tías, vale decir, las maricas que lo habían deseado. La liberación homosexual permea de sensualidad cualquier materia y las políticas históricas aparecen bajo ese lente. El cuerpo erótico se enferma y Perlongher busca remedios en la experiencia mística; a una estética de las materias “pringosas” sucede la iluminación, una estética de la luz.</p>
		<p><bold>En el activismo crítico y el <italic>queer</italic>/kuir, quisiera preguntarte por las derivas teóricas de Perlongher, pues diría que es un centro gravitante de las lecturas actuales sobre sus ensayos, me refiero a la teoría <italic>queer</italic>/kuir que ya en las últimas décadas aumentó sus enfoques, estrategias y lecturas con un despliegue enorme en América Latina pasando por la literatura, artes visuales, crónicas, etc. Perlongher se ha transformado en un autor que ha dialogado a través de sus textos intensamente con un activismo crítico marica, kuir, travesti. ¿Qué guiones críticos son los que le permiten tener tanta vigencia?</bold></p>
		<p><bold>RE:</bold> Si el arte, más que retratar lo real, pone a lo real en entredicho, alterando el criterio con que se lo juzga, la política, a través del arte, se revela como estilo. Ya no consiste en el combate por tomar el poder de un gobierno central según la estrategia marxista que definía y guiaba la lucha de clases. Más bien se configura a través de un lente microscópico, que ilumina cualquier conflicto singular. El poema no se ocupa de política. La política, reinventada, emigra al poema. La moda es el régimen más o menos precario que reparte identidades, señala costumbres, relaciones entre grupos, clases. El estilo contraría las definiciones de la moda. El estilo (espontáneo, libre) reúne (según la <italic>Oda a la alegría</italic> de Schiller) lo que la moda había -con violencia- separado. Confunde las ideas claras y distintas y expone, en los bordes, nuevas claridades. Ante las travesuras, no por irónicas menos arrojadas, del estilo Perlongher, ante la cuestión: ¿es hombre o mujer?, ¿es prosa o poesía?, se puede responder de varias maneras: con irritación (si se pretende eliminar la pregunta), con consternación (si se claudica ante ella), con risa incontrolable (si se aprecia la ironía rebelde, no culposa). Devenir, según lo entienden Deleuze y Guattari en <italic>Mil planicies</italic>, no una hembra real, o biológica, menos aún un disfraz, sino intensidades-mujer, contaminaciones, pastiches-mujer, no menos reales. Son intensidades corporales de un deseo cultural, inflexiones singulares de una Eva muerta o resurrecta. El estilo aquí decora a la muerta, o a la muerte, como si el silencio fuera cómicamente rebasado no por el aullido sino por una celebración.</p>
		<p><bold>¿Cuál podría ser la relación o las proximidades del Santo Daime (religión del ayahuasca) con su formas de construcción poética, es decir esa identidad evanescente o esa lengua poética que derriba formas? Te lo comento, pues pareciera que las formas o las construcciones que despliega Perlongher arman una compleja genealogía donde siempre hay una fuga; muy deleuziano, por cierto.</bold></p>
		<p><bold>RE:</bold> El trayecto de la poesía de Perlongher anota, a su modo, el paradigma de varios momentos de nuestra cultura, aún inmediata. De la revolución de las costumbres de los sesenta y setenta al congelamiento de la restauración militar y a una nueva explosión, esta vez amenazada por la corrupción financiera, la delincuencia urbana y el sida. En el caso de Perlongher, la última etapa culmina en un descubrimiento de droga y rito, la religión del Santo Daime basada en el consumo del yagué o ayahuasca que experimenta y estudia como antropólogo. De eso tratan los poemas de <italic>Aguas aéreas</italic>. Aunque ya antes, en “Abisinia Exibar” (de <italic>Parque Lezama</italic>), había subrayado la conexión entre droga y escritura aludiendo a la marca de polvos contra el asma que empleaba Lezama Lima. El éxtasis carece de causa, lava por dentro y salpica cada burbuja pinchada por las abejas de la respiración. Lo que dice son impresiones, reacomodos, fragmentos alegóricos y rítmicos. Como el “ritual de las budineras” de “La casa inundada” (un cuento de Felisberto Hernández), aquí se instala el baile de las aguas, que en el libro siguiente se volverá un <italic>Chorreo de las iluminaciones</italic>. No importa cuáles sean los pensamientos, lo decisivo es asegurarles un agua por donde fluyan, como un <italic>perpetuum mobile</italic>, una pantalla líquida que los despliega y no cesa de brindar lo que no se sabía que estaba allí. Navegable, este río perfila el avance, a remo, de los andróginos, en fila, desde el brotar más remoto hasta el pasaje más liviano. La reverberación intoxicante los transfigura en ocelotes, en “circuito de ocelos”, ojales, anillos de luz. Entretanto, estos remeros tienen un aire de familia con los de Góngora en la <italic>Soledad Segunda</italic>. El agua en sus indefinidos repliegues, en los circuitos entrecruzados motrices y lumínicos, no se deja paralizar, se vuelve fiesta de gestos sueltos, confiada membrana de una fuerza extraña, serpiente indígena, un espíritu caboclo, Dionisos entre los indios y los campesinos criollos del Acre, irreductible en su “expresión americana”, tan singular y específica que resulta, según Lezama, “una desmesura asiática”.</p>
		<p><bold>“Matan un marica” en <italic>Prosa Plebeya</italic> (1985) proyecta cierta política escritural que devela la violencia brutal contra las maricas y que coincide con formas de exhibición de la crueldad también en otros textos de escritores sudamericanos, me refiero al notable texto de Osvaldo Lamborghini, <italic>Niño Proletario</italic> (1973) y la crónica “Las Amapolas también tienen espinas” en <italic>La esquina es mi corazón</italic> (1995) de Pedro Lemebel. La eficacia de los textos citados es intensa y en el caso de Perlongher el texto es un cruce de crónica, ensayo, poesía, periodismo. ¿Cómo se puede leer esa pulsión de géneros y de activismo en el caso de Perlongher?</bold></p>
		<p><bold>RE:</bold> Resuena el mazazo que extermina una res. En algún lugar cae la víctima no descrita, cae y retumba. Las frases se pagan con una libra de carne. Una y otra vez, Perlongher pone en escena la posible muerte de una “dama”, la “loca” golpeada en un mingitorio por mirar con ojos “bizcos” lo que otro exhibe y acaricia “femeninamente” (“El combate bicolor”). El circo de las “iluminaciones” es la respuesta diferida a ese impacto aturdidor que anticipa el exterminio. El poema levita en el vacío, cuando el dios, o la víctima, se retiran.</p>
		<p><bold>¿Cómo crees que se dibuja la figura de Perlongher en Argentina-Uruguay en la idea de pensar su impacto cultural y su ubicación como poeta, antropólogo, cronista, activista, pensador? Pues es un autor que transita en un nomadismo que se hace cargo de diferentes materiales, ¿cómo lo ves o cómo crees que se lee?</bold></p>
		<p><bold>RE:</bold> Perlongher abrazó las causas de su época que siguen siendo las nuestras: la liberación sexual y una política de drogas. La ayahuasca es menos exótica ahora en Uruguay y Argentina de lo que era en su tiempo. Néstor es un anticipador sólo por leer las líneas del presente, las líneas del cambio. Que la marihuana sea legal hoy en Uruguay no es ajena a esta filiación de la libertad y de la dignidad personal: haz con tu cuerpo lo que te parezca, mientras sea para desmontar la familia tradicional y su código de autoridad. Haz lo que dicta tu deseo, que transfigura la entretela de nuestras figuraciones. Con efecto cómico, como le parecía a él.</p>
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				<p>Entrevista realizada a Roberto Echavarren por Juan Pablo Sutherland en octubre de 2022.</p>
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