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				<journal-title>Revista Caracol</journal-title>
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				<publisher-name>Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas da Universidade de São Paulo</publisher-name>
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					<subject>DOSSIÊ: CULTURA E POLÍTICA NAS RELAÇÕES BRASILCHILE/CHILE-BRASIL</subject>
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						<subject>História Cultural e Política</subject>
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				<article-title>La “Imagen de Brasil” por Thiago de Mello y Carolina María de Jesús en los Encuentros de Escritores de la Universidad de Concepción, Chile (1962)</article-title>
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					<trans-title>The “Brazilian view” by Thiago de Mello and Maria Carolina de Jesús in the 1962 International Writers Meeting at the Universidad de Concepción, Chile</trans-title>
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						<surname>Cruz</surname>
						<given-names>Cristián Cisternas</given-names>
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					<institution content-type="original">Professor adjunto de Educação, no Departamento de Ciencias del Lenguaje y Literatura, da Universidad Católica de Concepción. Publicou “La épica fragmentaria del champurria en Reducciones de Jaime Luís Huenún” (2020) e “Refutar el tiempo. Sueño y errancia del lenguaje en Borges” (2021). Chile</institution>
					<institution content-type="orgdiv1">Departamento de Ciencias del Lenguaje y Literatura</institution>
					<institution content-type="orgname">Universidad Católica de Concepción</institution>
					<country country="CL">Chile</country>
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				<corresp id="c1">Contato: <email>crcisternas@ucsc.cl</email>
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				<year>2022</year>
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			<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic">
				<season>Jan-Jun</season>
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			<issue>23</issue>
			<fpage>142</fpage>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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				<title>Resumen</title>
				<p>El encuentro Internacional de Escritores de 1962 en Concepción, en donde Thiago de Mello y Carolina María de Jesús expusieron como representantes de la literatura de Brasil, es considerado hoy como una reunión con carácter inaugural e histórico (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bradú, 2019</xref>). Para Carlos Fuentes, es en esta reunión en donde se genera el inicio del <italic>boom</italic> de la literatura latinoamericana, movimiento que sólo fue posible bajo el contexto que reunió a tanto a críticos como escritores. Este Encuentro, no sólo tuvo alcances en la reflexión estético-literaria, sino que se vio enriquecido por las voces de nuevas subjetividades autoriales, por el debate marcadamente político entre estos autores y por la reflexión sobre los límites de la libertad de expresión social. Dentro de este ambiente germinal, las posturas de ambos escritores brasileros dan cuenta de tales tensiones e intensidades y son testimonio del intercambio político y cultural entre Chile y Brasil durante la década del sesenta del siglo XX.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>The 1962 International Writers Meeting in Concepción, where Thiago de Mello and Carolina María de Jesús spoke as representatives of Brazilian literature, is considered today as an inaugural and historic meeting (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bradú, 2019</xref>). For Carlos Fuentes, it is in this meeting that the start of the Latin American literature boom is generated, a movement that was only possible under the context that brought together critics and writers alike. This Encounter, not only had scope in the aesthetic-literary reflection, but was enriched by the voices of new authorial subjectivities, by the markedly political debate between these authors and by the reflection on the limits of the freedom of social expression. Within this germinal environment, the positions of both Brazilian writers account for such tensions and intensities and are testimony to the political and cultural exchange between Chile and Brazil during the sixties of the twentieth century.</p>
			</trans-abstract>
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				<title>PALABRAS CLAVE:</title>
				<kwd>Thiago de Mello</kwd>
				<kwd>Carolina María de Jesús</kwd>
				<kwd>Imagen de Brasil</kwd>
				<kwd><italic>Boom</italic> de la literatura latinoamericana</kwd>
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				<title>KEYWORDS:</title>
				<kwd>Thiago de Mello</kwd>
				<kwd>Carolina María de Jesús</kwd>
				<kwd>Image of Brazil</kwd>
				<kwd>Latin American literature boom</kwd>
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		<p>Durante los años 1958, 1960 y 1962 Gonzalo Rojas, poeta y fundador del Departamento de Español de la Universidad de Concepción convocó a los llamados Encuentros de Escritores, dentro del marco de las Escuelas de Verano organizadas por esta casa de estudios. Estas reuniones tendrán, primero, una convocatoria nacional para luego abrirse al mundo entero. La reunión del año 1962 tuvo un especial matiz latinoamericanista; su sentido fue reflexionar en torno a la “Imagen del hombre” pero también sobre la “Imagen de América Latina”<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>. Estas reuniones organizadas por Gonzalo Rojas tendrán un carácter inaugural e histórico respecto de este tipo de reuniones y serán el impulso de encuentros similares realizados posteriormente. Escritores como Carlos Fuentes y José Donoso afirman que el <italic>boom</italic> latinoamericano “empezó” en el Encuentro convocado por Gonzalo Rojas en 1962. Acerca de este encuentro, en el que Brasil fue representado por la escritora Carolina María de Jesús y el poeta Thiago de Mello, versa este artículo.</p>
		<sec>
			<title>SOBRE LOS ARCHIVOS DEL ENCUENTRO DE 1962</title>
			<p>Con el total de ponencias presentadas en el Encuentro del año 1962 se esperaba realizar la publicación de un volumen recopilatorio en un libro o en una versión extendida de la Revista <italic>Atenea</italic>. Lamentablemente, el compendio nunca logró editarse. Con posterioridad, estos archivos fueron donados a la Universidad de Concepción quien descuidó seriamente el material. Los motivos, según el propio Gonzalo Rojas, se debieron a cierta indolencia, que él trasunta como probablemente política, siendo olvidados y perdidos, sin el criterio que la Universidad debió mantener por su preservación. Rojas señaló que de los encuentros de la década del sesenta “no queda nada, (sólo) escasas cintas magnetofónicas en algún archivo por ahí y, claro, las menciones polvorientas en los diarios”. Los contenidos de algunas cintas magnetofónicas, sin duda, muy escasos para la cantidad de expositores, se encuentran desde hace un tiempo en un archivo de audio<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>. Para la investigadora de los Encuentros y biógrafa de Gonzalo Rojas, Fabianne Bradú “el último Encuentro de 1962, cuyas ponencias también serían publicadas, fue el más castigado (…). Faltan muchas ponencias que se perdieron a causa de la incuria de las autoridades universitarias y de la indiferencia de las generaciones sucesivas” (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bradú, 2019</xref>, 203). El contenido de las exposiciones de Thiago de Mello y Carolina María de Jesús que ahora presentamos y comentaremos, pertenecen a estos polvorientos archivos de los periódicos <italic>El Sur</italic> y <italic>La Patria</italic> de Concepción, a resguardo en la Hemeroteca de la Biblioteca Central Luis David Cruz Ocampo de la Universidad de Concepción. Disímiles en cuanto a la cantidad de información que entregan, son la única fuente que preserva estas presentaciones.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>EXPOSITORES DE LA “IMAGEN DE AMÉRICA LATINA”</title>
			<p>La Escuela de Verano del año 1962 de la Universidad de Concepción se articuló en dos partes: El ciclo “Imagen del hombre” (entre el 22 al 27 de enero) y el ciclo “Imagen de América Latina” (entre el 15 al 20 de enero). En esta último, participaron Héctor Pablo Agosti y José Bianco (Argentina), Benjamín Carrión y Oswaldo Guayasamín (Ecuador), Amanda Labarca, Miguel Serrano, Pablo Neruda, Jorge Millas, Fernando Alegría y Luis Oyarzún (Chile), Mario Benedetti (Uruguay), Gerardo Molina (Colombia), Alejo Carpentier (Cuba), Carlos Fuentes (México), Claribel Alegría (El Salvador), Augusto Roa Bastos (Paraguay), José María Arguedas y José Miguel Oviedo (Perú), Jesús Lara (Bolivia) y Mariano Picón Salas (Venezuela). El día 15 de enero y representando a Brasil, expuso la escritora Carolina María de Jesús, cuya lectura se tituló “América precisa de otra independencia”. El jueves 18 de enero, Thiago de Mello presentó su ponencia titulada “Imagen del Brasil” en una mesa presidida por Claribel Alegría y moderada por José Miguel Oviedo. El arquitecto Oscar Niemeyer participó enviando un mensaje grabado en una cinta magnetofónica. El ciclo “Imagen de América Latina”, a su vez, se dividió en dos partes de trabajo; la primera, en nueve sesiones sobre cuestiones relativas a la filosofía, la literatura y la cultura; la segunda, vinculada a problemas de la historia, la sociología y la economía latinoamericana.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>EL NEOAMERICANISMO</title>
			<p>En el encuentro del año 1960 en Concepción, los escritores ya manifestaban la existencia de un profundo desconocimiento de la literatura de sus pares latinoamericanos, lo cual es vuelto a denotar en la reunión de 1962. Junto a esta queja, se agregarán como tópicos devenidos de las conferencias y debates; el derecho de los escritores a intervenir en política (Thiago de Mello, Carlos Fuentes), el apoyo político a la Revolución cubana (Pablo Neruda, Augusto Roa Bastos), la promoción de un clima anti-belicista con énfasis en la negación del uso de armas nucleares (Linus Pauling, Carolina María de Jesús) y un marcado tono reflexivo acerca de una intelectualización neo-americanista. Sobre este Neoamericanismo, en 1963, y rememorando las reuniones de 1958, 1960 y 1962, Gonzalo Rojas afirmaba que los Encuentros de Concepción, “han querido ser, un método de conocimiento de América y de Chile. Un método y, acaso, un estilo nuevo que consistiera no tanto en interpretar nuestros problemas, por medio de esos análisis remotos y oblicuos, sino más bien en vivir una averiguación polémica de las ideas culturales y, por supuesto, literarias” (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Rojas, 1963</xref>, 314-315). Con claridad, puede afirmarse que la intención en pensar conjuntamente una Nueva América durante estos Encuentros es un proyecto singular pensado por el mismo Rojas, quien en 1962 narraba así su ánimo particular durante la producción previa a la reunión: “Solo y libre con mi velocidad, fui reuniendo los parajes físicos y humanos más opuestos” (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Rojas, 2015</xref>, 245). Inspirado y, queriendo alcanzar a intelectuales formadores de la República en Chile, como los venezolanos Andrés Bello y Simón Rodríguez, junto a la figura de quien generó el primer círculo literario chileno, José Victorino Lastarria, Gonzalo Rojas proyectaba su cenáculo americano entre las nubes andinas: “Yo iba, yo venía, volando, descubriendo una América de oro, quemada, y empobrecida, pero tan honda y deslumbrante como siempre” (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Rojas, 2015</xref>, 245). Rojas, en carta abierta enviada a diario <italic>El Sur</italic> fechada el 1 de enero de 1962 vislumbraba la reunión como un “examen del complejo cultural latinoamericano, propuesto con la mayor libertad, para que pueda servir de fundamento a investigaciones futuras sobre las circunstancias que nos integran y nos desintegran como estructura unitaria”<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>. En este sentido, el poeta chileno reconoce una unidad latinoamericana previa, que este encuentro problematiza y actualiza. Prueba de aquello son sus declaraciones durante la inauguración de los diálogos, en donde Gonzalo Rojas reafirmó su ánimo en figuras tutelares de la cultura continental: “invoco aquí los nombres de nuestros padres que supieron ver lejos, desde la partida, el proceso y el destino de estos pueblos. Invoco la presencia de Sarmiento, Bilbao, Alberdi, Montalvo, Walt Withman, Martí y Rubén Darío.” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			<p>En el Encuentro de 1962, otras perspectivas sobre la intelectualización neoamericana se propalarán polémicas por el argentino José Bianco en su ponencia “La Argentina y su imagen literaria”, quien cuestionó la visión del colombiano Germán Arciniegas y del dominicano Pedro Henríquez Ureña, en las que “dividen el continente entre una América del Atlántico, con ciudades de corte europeo y la América del Pacífico, la hispana” (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bradú, 2019</xref>, 138). El escritor peruano José Miguel Oviedo celebrará la independencia literaria latinoamericana de su referencia europea, afirmando que en este sisma, el latinoamericano “comprendió que su misión no era alimentar la curiosidad extranjera con cuadros regionales fáciles y asumió una responsabilidad de dejar verídicos testimonios de su distinta personalidad literaria” (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bradú, 2019</xref>, 14). La chilena Amanda Labarca, en su ponencia titulada “Problemas de la Educación en la América de hoy”, enfatizó en el atraso del continente sureño, consecuencia de un colonialismo imperante, sumado a la falta de estímulos propios de la cultura regional. Luis Oyarzún, en su presentación titulada “Imagen de Chile”, indicó la dificultad de hablar sobre su país desde su misma tierra y enfatizó que la nación andina es un espacio distante, transformado en un dominio de leyendas, carente de mitos, con excepción de los poetizados por Alonso de Ercilla y Zúñiga en <italic>La Araucana</italic> (1574). En definitiva, podemos afirmar que en el ciclo “Imagen de América Latina” se desarrolló un ánimo refundacional latinoamericano o de “segunda independencia”, mostrándose las tensiones de una región proyectada en un territorio compartido, como había sido imaginada en el siglo XIX<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> bajo distintos matices regionales y que, durante los sesenta del siglo veinte, volvió a repensarse bajo la irrupción de la Revolución Cubana, a la que la mayoría de los convocados del ciclo adhirieron, promovieron y ensalzaron. A pesar de un ánimo político compartido y en defensa de la libertad de pensamiento que animaba el Encuentro, en el año 1963 y rememorando las reuniones de 1958, 1960 y 1962, Gonzalo Rojas afirmaba que en Concepción “Los llamados, como se sabe se extendieron sin discriminación religiosa, filosófica ni política; y sólo los torcidos, de la mala fe que sobreabunda, quisieron ver a veces inclusiones y exclusiones lamentables” (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Rojas 1963</xref>, 314-315).</p>
			<p> En lo estrictamente literario, los Encuentros de Concepción establecieron relaciones que perduraron en el tiempo y motivaron iniciativas vinculares en común. De entre sus repercusiones más significativas, puede mencionarse lo afirmado por Carlos Fuentes y José Donoso, en cuanto a que es en estas reuniones, donde se gestó el fenómeno del <italic>boom</italic> de la literatura latinoamericana. Para el escritor mexicano, el <italic>boom</italic> “empezó en la Escuela de Verano de la Universidad de Concepción, en Chile, en 1962. Gonzalo Rojas, el gran poeta chileno, nos reunió a varios escritores y críticos” (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Fuentes, 1992</xref>, 118).</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>LA “IMAGEN DEL BRASIL” POR THIAGO DE MELLO COMO AGREGADO CULTURAL Y POETA</title>
			<p>La participación de Thiago de Mello en el Encuentro del año 1962, fundamentalmente, se llevó a cabo desde dos roles; como Agregado Cultural de la Embajada de Brasil en Chile y como poeta. Desde ambos, tuvo la oportunidad de transmitir al público chileno y latinoamericano agudas perspectivas de la cultura brasileña. Como Agregado Cultural, estuvo encargado de preparar y presentar la muestra plástica representativa de Brasil, precisamente, en el Festival de Arte de la VII Escuela Internacional de Verano que se desarrollaba paralelamente a los Encuentros. En esta instancia se dieron a conocer obras de Bruno Giorgi, quien era por entonces considerado el escultor más importante del Brasil y de la premiada grabadora Anna Letycia. También se presentaron en este Festival, grabados de la Escolinha de Arte, formada por niños brasileños. Respecto del carácter de esta reunión, Thiago de Mello señaló que “constituyen una de las cosas más serias que se hacen en América en el momento actual y un ejemplo para las universidades del continente” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 07 de enero de 1962</xref>) y que Concepción “es la ciudad en América Latina que cuenta con la Universidad Modelo, por sus maravillosas exposiciones y por su valor artístico como organizadora internacional de toda clase de Arte” (<xref ref-type="bibr" rid="B4"><italic>La Patria</italic>, 7 de enero de 1962</xref>).</p>
			<p>La perspectiva que apunta a una nueva unión continental estará también presente en sus declaraciones que relacionaron la plástica actual de Brasil con un espíritu americanista, lo que es posible de percibir en el retorno hacia el estilo figurativo, abandonando la abstracción entendida como influencia europea, aunque con un tono particular de modernidad, sin desprecio del rasgo nacional y el sentido tropical, siempre presente en los vivos colores usados en las obras plásticas. En declaraciones al periódico <italic>La Patria</italic> de Concepción, De Mello señaló que:</p>
			<disp-quote>
				<p>las tendencias modernistas en cuanto a las artes brasileñas, vienen en los últimos tiempos reconquistando la figura en toda clase de obras. Se puede notar, sin que deje de ser moderna, que la pintura ha vuelto a mostrar las formas humanas saliéndose un poco de lo abstracto que están tan de moda como una nueva escuela. Los colores tropicales, se pueden notar incluso en obras de artistas brasileños que han estado muchos años en Europa; es así como el verde, amarillo, rojo, azul, etc., dan a las Artes de nuestro país, el sabor a América Latina. Este colorido se mantiene a pesar de la evolución que sufre el arte en todo el mundo. (<xref ref-type="bibr" rid="B4"><italic>La Patria</italic>, 7 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Reafirmando el valor de una unificación general americana, Thiago de Mello destacó las gestiones para habilitar en la Embajada en Chile un Centro Cultural Brasileiro que conste de una Galería de Arte para exposiciones y salas de clases. De Mello concluyó afirmando que “nuestra labor es no sólo para aumentar el intercambio chileno-brasileño, si no trabajar por la implantación de un pensamiento actuante americano que acerque más a todos nuestros países” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur,</italic> 7 de enero de 1962</xref>). El acercamiento convocado por Thiago de Mello viene a interpelar ánimos antiguos, heredados de viejos estigmas, como los referidos por J. Abel <xref ref-type="bibr" rid="B11">Rosales (1889</xref>) en su obra <italic>Brasileros y Chilenos. Pájinas de Historia Antigua, Moderna y Contemporánea. 1643-1889</italic>. Para Rosales, en el siglo XVIII, Chile y Brasil vivieron tiempos de diferencias ya que “la eterna enemistad entre portugueses y españoles (...) hizo que el Brasil quedara como un país enemigo para Chile i sus Gobiernos” (12).</p>
			<p>Desde su mirada como poeta, Thiago de Mello el día 18 de enero, expuso su ponencia titulada “Imagen de Brasil” circunscrita dentro del ciclo “Imagen de América Latina”. En ella reafirma el parecer compartido por otros expositores referente al desconocimiento de las literaturas escritas en el continente:</p>
			<disp-quote>
				<p>Es por la profunda necesidad de que nos conozcamos verdaderamente y porque se trata de un real problema de la imagen de Latinoamérica es que voy a hablar de mi país, prometiendo no decir que mi patria es la mejor del mundo y no diré que tenemos el mejor fútbol del mundo. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 19 de enero de 1962</xref>, 9).</p>
			</disp-quote>
			<p>La intención de fijar una posición política clara, como eco de un impulso liberal, no es ajena a sus intenciones. Este hecho, rupturista en cuanto se hace explícito y porque proviene de una figura gubernamental, es muestra de un ambiente de expresión amplia, genuina al ánimo de la reunión:</p>
			<disp-quote>
				<p>Llegó el tiempo en que hombres libres pueden expresar libremente su pensamiento, es posible que un hombre de una misión diplomática pueda decir que ama la revolución cubana y porque ya se puede hablar, hablaré un poco del Brasil. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 19 de enero de 1962</xref>, 9).</p>
			</disp-quote>
			<p>Es importante destacar que gran parte de los expositores del Encuentro se declararon en afinidad a los ideales de la Revolución cubana, tanto en sus discursos como, incluso, en favor de activistas políticos que se manifestaron en contra del sociólogo norteamericano Frank Tannembaum, interrumpiendo su exposición con gritos alusivos a Fidel Castro y en oposición a EE. UU. La expulsión de Cuba de la OEA el día 22 de enero, mientras se iniciaba el ciclo “Imagen del hombre” no hizo más que encender los ánimos de los adherentes a la causa cubana. Posteriormente, Rojas fue acusado por el Rector de la Universidad de Concepción David Stitchkin de “cubanizar” las reuniones y de seleccionar parcialmente, según sus intenciones políticas, a los participantes del Encuentro. En relación con estas polémicas, Claudia Gilman señaló que el Encuentro de Escritores tuvo entre sus fines, aglutinar a la nueva izquierda chilena y en palabras de Ernesto Sábato “La gran mayoría de los latinoamericanos se pronunciaban, en análisis teóricos, por una literatura comprometida, y, en casi todos ellos, por una literatura comprometida en el sentido más estrictamente social y político” (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Gilman, 2003</xref>, 108). En este sentido, la exposición de Thiago de Mello no es ajena al ambiente claramente politizado que tiñe las jornadas. El enfoque social, también estará presente en sus declaraciones acerca de la pobreza extendida en Brasil y gran parte del continente junto con los problemas educativos que aquejan a su país:</p>
			<disp-quote>
				<p>Brasil es conocido en medio de ese gran desconocimiento que existe de América Latina por Río de Janeiro, su Carnaval, el mejor del mundo, junto con su selva y después el Gobierno de Brasilia. Río de Janeiro, ciudad donde mueren niños de hambre, donde miles de niños no tienen escuelas para aprender esa cosa tan sencilla, esa cosa que es la misma base de la vida de una persona: leer. Entonces no es Río de Janeiro esta maravilla. Hay otro Brasil, hay miseria, en el Amazonas, desde donde provengo, se vive en condiciones primitivas: se vive el problema de la sequía, donde las mujeres, niños y viejos admiten sencillamente el hambre como una verdad, como una contingencia a la cual están sometidos. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 19 de enero de 1962</xref>, 9).</p>
			</disp-quote>
			<p>Thiago de Mello expresó también que Brasil era un “pueblo triste” y que, en el presente, había abandonado su alegría tan característica. Esto fue complementado con un panorama de la canción popular brasileña, en donde afirmó que el “negro” era la figura primordial de la identidad del Brasil. Para De Mello, la estampa del “negro” es signo de la “alegría de vivir” y de la” honradez del trabajo” que han moldeado la personalidad del brasileño moderno. Respecto de esta modernidad, indicó que la construcción de Brasilia significó un símbolo evidente de que los brasileños podían llevar a cabo grandes proyectos, pasando de la ideación de generaciones anteriores, a la concreción de las actuales. De Mello, también se refirió a las condiciones de vida del hombre de campo, destacando la creación de “ligas campesinas” que agrupaban a más de ochenta mil personas. En relación con esto, interpeló a los escritores presentes a informarse de esta realidad, desconocida por los literatos sudamericanos y propuso el inicio de acciones, a través de las embajadas, que guiarán el camino para la fundación de una editorial común o de una colección que reuniese a autores latinoamericanos. La nota de prensa que cubrió su exposición señala que De Mello “se ofreció para gestionar en Santiago de Chile, una vez que regrese a su cargo, la formación de conciencia para ir a la formación de una editorial que publique los libros de los autores jóvenes del continente” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 19 de enero de 1962</xref>). En este sentido, esta iniciativa propuesta por De Mello, se anticipa a la reunión que posteriormente existió con los autores del <italic>boom</italic> latinoamericano, y que Carlos Fuentes también entiende como anticipatoria de lo que sería el fenómeno editorial latinoamericano más importante del siglo. Por último, y luego de finalizar su exposición, Thiago de Mello fue elogiado públicamente por Pablo Neruda, quien propuso la creación de una editorial en Cuba, destinada a la publicación de autores americanos. José María Arguedas valoró la “sinceridad” con que se había comunicado “aun siendo diplomático”. Carlos Fuentes ofreció la publicación de obras literarias en la editorial del Fondo de Cultura Económica de México, lo que también fue apoyado por el escritor argentino y secretario de la revista <italic>Sur</italic>, José Bianco.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>“AMÉRICA PRECISA DE OTRA INDEPENDENCIA” POR CAROLINA MARÍA DE JESÚS, CRONISTA DE LAS FAVELAS</title>
			<p>La mineira Carolina María de Jesús, se presentó en la reunión en dos instancias; primeramente, dando a conocer su publicación última <italic>Casa de Material</italic> (<italic>Casa de Alvenaria</italic>, 1961), a través de la realización de un conversatorio acerca de esta obra y de su aclamado diario personal <italic>Cuarto de desechos</italic> (<italic>Quarto de despejo</italic>, 1960) y; luego, en el ciclo “Imagen de América Latina”, como escritora representante de Brasil. La escritora, que podríamos señalar como la más lejana de los expositores al mundo literario tradicional, difundió en ambas instancias ideas siempre cercanas al progresismo y a experiencias de vida, más que a intereses político-partidistas particulares, lo que atrajo la atención del masivo público que la siguió durante su permanencia en el Biobío. La autora fue presentada como éxito de ventas, tras encontrarse en aquel entonces en la edición número diez de <italic>Quarto de Despejo</italic>, que por ese entonces ya había sido traducida a 16 idiomas. Frente a la prensa de la ciudad, Carolina María de Jesús se plantó como habitante de una favela de Canindé, en São Paulo aunque nacida en Sacramento “una ciudad muy chiquita y pobre” e hija de versificadores populares: “Mis padres eran poetas, y tanto así que mamá hablaba todo en verso, a pesar de que no sabía leer” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>). El carácter de Diario de Vida que poseen las obras de la brasileña hizo que sus declaraciones tuvieran un matiz personal y local, lo que fue acogido por la prensa regional describiéndola como una mujer que</p>
			<disp-quote>
				<p>Si bien sólo alcanzó el segundo año de la escuela primaria, el resto lo ha pasado tratando siempre de leer e instruirse por su propia cuenta. Y allí chocó con su pobreza económica. Vivía escarbando en los basurales trastos viejos, fierros, metales en general, que luego pudiera vender. Y en esos sitios encontraba material para lo que deseaba por sobre todo: la lectura. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Desde la perspectiva de la propia autora, Carolina María de Jesús dio cuenta de su obra con marcado sentido testimonial, reafirmando su inspiración en la forma de Diario</p>
			<disp-quote>
				<p>Empecé a escribir este libro como Diario de mi vida. Es, en verdad, mi vida. Escribía diariamente todo lo que me ocurría. Y los que residían en la favela temían ser incluidos en mi escrito. Soñaba cuando algún día ver esto publicado, porque decía la verdad, y la verdad debe saberse. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Para <xref ref-type="bibr" rid="B1">Blanchot (1992</xref>), la escritura del Diario señala que el escritor “ya no es realmente histórico, pero tampoco quiere perder el tiempo y como solo sabe escribir, escribe, al menos, a pedido de su historia cotidiana y de acuerdo con la preocupación de los días” (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Blanchot, 1992</xref>, 23). Quien se enfrenta a la escritura del Diario, independiente de su sinceridad, puede evadir cualquier verdad, bajo la garantía del “acontecimiento”. Blanchot afirma que “suele suceder que los escritores que tienen Diario sean los más literarios de todos los escritores, pero tal vez porque precisamente así evitan el extremo de la literatura” (1992, 23). De este enfoque, podemos señalar entonces que Carolina María de Jesús, mediante el uso de la sinceridad histórica del Diario puede anunciar un mundo, sus trámites, eventos e intercambios; aunque, como cualquier escritor, no puede sino extremarse hacia un vacío fascinante; el vacío de que mediante lo que se ha dicho, nada se tiene por decir, completud lejana, vacío presente.</p>
			<p>Luego de presentar sus dos libros, Carolina María de Jesús afirmó estar interesada en la psicología, la sociología y en los procesos de reformas agrarias que se suceden en ese entonces tanto en Latinoamérica como en otros lugares del mundo.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref> Testimonio de esto fue su referencia al libro de Aluysio Sampaio <italic>O que é Reforma Agraria</italic> (1962), el que comentó y enarboló. Por último, señaló estar recientemente conociendo la literatura de Chile, pues, desde que comenzó con su exitosa carrera de escritora, ha podido recopilar una amplia y diversa biblioteca, imposible de darse antes como pobre habitante de una favela.</p>
			<p>La segunda instancia pública de Carolina María de Jesús en el Encuentro de 1962 se dio mediante la presentación de su ponencia “América precisa una segunda independencia”, durante el ciclo “Imagen de América Latina”, el día 16 de enero. La exposición se llevó a cabo de manera bilingüe portugués-español a través de la traducción instantánea realizada por Thiago de Mello. La mesa fue presidida por el chileno Jorge Millas quien presentó a la escritora señalando que</p>
			<disp-quote>
				<p>Carolina es un ejemplo de la situación continental. De lo que ustedes llaman “callampas”<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> y nosotros “favellas”, surgió esta mujer que es todo un símbolo de América. Debemos pues preguntarnos qué serían todas las Carolinas que viven en esa miseria en nuestros países, si pudieran aprender; si se les brindara también una mínima oportunidad. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>La cuestión del “origen” social de Carolina María de Jesús será entonces fundamental en la presentación de su figura, lo que reafirma su carácter de escritora testimonial de una inmensa zona del Brasil que no tenía antes una voz literaria reconocida a nivel masivo. Este reconocimiento por parte de Thiago de Mello, también, apunta al sentido político-educativo que tendrán las ponencias de estos dos brasileros, quienes realizarán apelaciones directas a la falta de oportunidades de formación existentes en los territorios asolados por la pobreza en su nación y en Latinoamérica. Con respecto a esta necesidad, la escritora de la favela paulista comenzó su intervención señalando: “Para que nuestros pueblos sean felices precisamos educar a los hombres que los habitan. El hombre educado será un hombre íntegro, elemento creador del orden social y a través de su educación podremos forjar el futuro de América Latina” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>). De este modo, De Jesús amplía su apelación hacia una revuelta educativa dirigida por todo el continente americano, proponiendo una hermandad desde la pobreza y postulando una renovación en común dirigida a nuevos hombres, íntegros y felices. Posteriormente, Carolina María de Jesús personalizó estas ideas ejemplificando con su propio relato de vida señalando:</p>
			<disp-quote>
				<p>Yo tengo sólo dos años de escuela. No podía comprar libros para educarme y los encontraba en los basurales de donde los extraía para aprender, como también papeles para escribir.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Mi libro al publicarse fue un llamado, un grito universal a los hombres cultos para que se preocupen de la educación de los incultos.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Es necesario educar a los hijos de obreros, para que éstos no se conviertan en “hijos de las callampas”. Hombres que viven resignados, pero en quienes se va forjando interiormente el descontento.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>El hombre sin recursos económicos quiere una existencia digna, pero vacila por no saber cómo resolver sus problemas. Si va a trabajar al campo este hombre no encuentra el apoyo de los dueños de la tierra, emigra a las ciudades, pero en ellas no necesitan hombres incultos porque el trabajo es cada vez más especializado. Su destino es llegar a “las callampas”. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Como resabio del periodo de Conquista, es que Carolina María de Jesús enunciará que la precariedad educativa del Brasil tiene una fuente en sus conquistadores, los portugueses, quienes “no contribuyeron a educar al pueblo”. Por ello, se lamentará, afirmando que “Es una lástima que sólo después de 400 años se venga a descubrir que Brasil requiere de otra independencia, que lleve educación y cultura al hombre” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>). De esta manera veremos que su discursividad se articulará tanto desde el punto de vista crítico, como desde la propuesta resolutiva, cuyo eje central se vinculará a su idea de una nueva independencia para América.</p>
			<p>Por otro lado, la falta de educación es observada por la escritora como detonante de problemas mentales como los que afectan al hombre de la favela. De este modo, su observación se ubica más allá de la crítica social y puntualiza finamente en la personalidad del individuo que se moviliza en el entorno precario de estos barrios lejanos al orden social: “Los hombres de las ‘callampas’ son neuróticos, comiendo un día sí y otro no, o buscando sus alimentos en los basurales”, concluyendo que “El problema del aumento de las ‘callampas’ obedece, insisto, de la falta de educación de los pueblos” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			<p>Si la primera parte de su exposición tendrá un matiz experiencial y nacional, la segunda se referirá al clima político global que, en el año 1962, aún se mantiene conmovido por las secuelas de la Segunda Guerra Mundial y la amenaza de los ataques nucleares. En el Encuentro, muchos expositores defendieron enérgicamente una política pacifista global destacándose entre ellas el discurso de Linus Pauling<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref>, quien luego de su discurso anti-armamentista en Concepción recibió el Premio Nobel de la Paz. En este contexto, Carolina María de Jesús también se expresó por las ideas que defendían un ánimo de paz mundial, abordándolo desde distintas miradas. Al respecto afirmó:</p>
			<disp-quote>
				<p>Mientras los hombres fabrican armas atómicas, se han olvidado de educar a los pueblos. Los gobiernos deben estimular a los jóvenes: no pueden ser vengativos y egoístas.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Lo que están gastando en armas deben gastarlo en cosas verdaderamente útiles: construir por ejemplo casas para el pueblo y construir escuelas para los niños.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Las naciones reclaman el alto costo de la vida. La humanidad de hoy es triste y la juventud lo es principalmente, porque no puede realizar sus sueños. Muchos jóvenes no pueden estudiar y tienen que trabajar; serán semianalfabetos y se convertirán en resentidos sociales.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>El mundo ha progresado científicamente y este progreso se ha orientado hacia el armamentismo. Entretanto, las armas atómicas dejan a los pueblos cada vez más intranquilos. Felices fueron nuestros antepasados que no conocieron los horrores de las armas nucleares. Ahora, la vida se quedó sin sabor; los hombres son neuróticos y piensan que al armarse estarán seguros. El hombre ha dejado de ser fuerte, para transformarse en derrotado.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>La guerra es una ruina para el mundo, y ahora sus consecuencias serían fatales. Los que sobrevivieran tendrían, en todo caso, que construir todo de nuevo porque en ningún caso las naciones se terminan.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Tenemos que aceptar con resignación las catástrofes naturales, como lo fueran, por ejemplo, los terremotos de Concepción. Pero, tenemos que combatir las originadas por el hombre como la guerra y las armas nucleares. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Finalizando su presentación, Carolina María de Jesús retomó la promoción de reformas agrarias que, en Chile, comenzaron a sucederse, precisamente, en el año 1962 y se extendieron hasta 1973, por lo que este discurso podemos considerarlo como en afinidad con estas transformaciones tan significativas para el país, que modificaron la propiedad de amplios territorios y configuraron un nuevo ciclo económico para el Estado. Para investigadores de este proceso de reforma como Rafel <xref ref-type="bibr" rid="B7">Moreno Rojas (2014</xref>):</p>
			<disp-quote>
				<p>en el año 1942, cuando en vez de producirse un excedente derivado de las exportaciones agropecuarias, la que podría haber sido una gran oportunidad económica para los chilenos dada la condición de guerra en la que se encontraban envueltos los países más importantes del planeta (situación que Argentina aprovecha intensamente), la realidad se invierte y se hace crónica la necesidad de gastar crecientes sumas de dinero en adquirir alimentos que Chile podrá producir, para poder alimentar la población del país. Desde esa época los déficits alimentarios van paulatinamente aumentando, llegando a sus límites máximos entre los años 1961-1963, en los cuales las importaciones de productos agropecuarios alcanzan anualmente a 137 millones de dólares contra 33 millones que suman las exportaciones provenientes del sector agropecuario. Las razones de este decaimiento del sector rural chileno se pueden atribuir a distintas causas, pero, sin duda alguna, las más importantes estaban concentradas en realidades estructurales que se arrastraban desde los tiempos coloniales, como eran el sistema de tenencia de la tierra, que había resultado en una acumulación de las tierras productivas en pocas manos, constituyendo el denominado &quot;latifundio&quot;, el que unido a una realidad social que había permanecido inalterada por casi más de doscientos años, estaba provocando una situación que no tenía otra salida posible, cual era, alterar la estructura que se había originado por largos decenios. (24).</p>
			</disp-quote>
			<p>El vivir precario que configura la vida y la obra de Carolina María de Jesús encuentra un símil en el campesino pobre de Chile, quien hacia el año 1962 era fiel reflejo de estructuras laborales diseñadas en los tiempos coloniales. Para <xref ref-type="bibr" rid="B7">Moreno Rojas (2014</xref>), en la dinámica de trabajo agraria “los trabajadores permanentes de una hacienda o fundo, debían residir en el interior del predio, en viviendas aportadas por el propietario, las cuales en su inmensa mayoría no reunían las mínimas condiciones de habitabilidad” (25). En este sentido del vivir, la escritora brasileña encuentra un punto en común en la pobreza que, en Brasil, se extiende por amplios territorios y conlleva a condiciones de esclavitud o miseria extrema y, en Chile, puede observarse en la figura del “obligado”, inquilino que debía aportar con trabajo no remunerado por habitar en una vivienda insalubre que no le pertenecía y con un sueldo menor al industrial, denominado el “salario agrícola” (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Moreno Rojas, 2014</xref>, 25).</p>
			<p>Respecto de estas reformas agrarias, que incumben a Chile y Brasil, Carolina María de Jesús se explayó ampliamente señalando:</p>
			<disp-quote>
				<p>¿Por qué el hombre no reduce los precios de los productos para ponerlos al alcance de todos? Estos mayoristas de la actualidad no quieren enriquecerse con pequeñas unidades, mediante el esfuerzo sostenido, sino rápidamente, con millones.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Para eliminar el déficit y la desigualdad actual en el Brasil, vamos a establecer la reforma agraria. Las tierras deben pertenecer al Gobierno, y éste las entregará a quienes quieran cultivarlas.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Es un hecho que, si el hombre adquiere tierras las trabajará con cariño y tendrá aliciente para surgir.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>El hombre, con responsabilidades será por fuerza decente, y por ello hay que crearle las condiciones necesarias.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Ahora, con un costo de la vivienda tan alto, tanto el hombre como las mujeres tienen que trabajar y los hijos van creciendo solos. La madre no debería apartarse del hogar para trabajar fuera. Ella tiene un gran deber: amar, formar, y preservar a sus hijos; tiene que educarlos.</p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>Es nuestro deber educar a América, porque el hombre inculto es esclavo de sí mismo. Educando, estaremos luchando auténticamente por el progreso y dando un gran impulso hacia el futuro de América Latina. (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 16 de enero de 1962</xref>).</p>
			</disp-quote>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>CONCLUSIONES</title>
			<p>El Encuentro de Escritores del año 1962 en Concepción, cuyo sentido se articuló en torno a la pregunta por lo latinoamericano, es leído hoy como una reunión histórica, por su amplia convocatoria y por su influencia en futuras reuniones disgregadas en diversos lugares del mundo, durante toda la década. Entre sus secuelas más difundidas se encuentra el <italic>boom</italic> de la literatura latinoamericana. Las participaciones de Thiago de Mello y Carolina María de Jesús resultaron significativamente influyentes para ello, en cuanto promovieron la difusión de una literatura con temáticas socio-culturales latinoamericanas actuales y la ideación de un proyecto editorial en común. Sus posturas, no sólo redefinieron para siempre la industria editorial de los escritores latinoamericanos, sino que ampliaron el conocimiento de la imagen literaria de Brasil hacia el mundo. También, este Encuentro permitió dar a conocer a figuras laterales de la literatura brasileña, como la cartonera de Canindé Carolina María de Jesús. Tanto Thiago de Mello como Carolina de María Jesús se expresaron políticamente en libertad, denunciando la pobreza extendida en el continente y las carencias educativas de las sociedades americanas. Estas problemáticas los llevaron a promover una revolución cultural, la que podrá recordarse bajo la propuesta de una “segunda independencia americana”.</p>
		</sec>
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			<title>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</title>
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				<mixed-citation>Blanchot, Maurice. El espacio literario. Barcelona: Paidós, 1992.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
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							<surname>Blanchot</surname>
							<given-names>Maurice</given-names>
						</name>
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					<source>El espacio literario</source>
					<publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
					<publisher-name>Paidós</publisher-name>
					<year>1992</year>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B2">
				<mixed-citation>Bradú, Fabianne. Cambiemos la aldea. Los encuentros de Concepción, 1958, 1960, 1962. Santiago de Chile: Fondo de Cultura Económica, 2019.</mixed-citation>
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							<surname>Bradú</surname>
							<given-names>Fabianne</given-names>
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					<source>Cambiemos la aldea. Los encuentros de Concepción, 1958, 1960, 1962</source>
					<publisher-loc>Santiago de Chile</publisher-loc>
					<publisher-name>Fondo de Cultura Económica</publisher-name>
					<year>2019</year>
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			<ref id="B3">
				<mixed-citation>Diario El Sur de Concepción, Chile. Enero, 1962.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="newspaper">
					<source>Diario El Sur de Concepción</source>
					<publisher-loc>Chile</publisher-loc>
					<month>01</month>
					<year>1962</year>
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			<ref id="B4">
				<mixed-citation>Diario La Patria de Concepción, Chile. Enero, 1962.</mixed-citation>
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					<source>Diario La Patria de Concepción</source>
					<publisher-loc>Chile</publisher-loc>
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					<year>1962</year>
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			<ref id="B5">
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					<article-title>Carlos Fuentes: Después del boom</article-title>
					<source>Inti: Revista de literatura hispánica</source>
					<volume>1</volume>
					<issue>36</issue>
					<year>1992</year>
					<fpage>118</fpage>
					<lpage>118</lpage>
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			<ref id="B6">
				<mixed-citation>Gilman, Claudia. Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2003.</mixed-citation>
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					<source>Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina</source>
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					<publisher-name>Siglo XXI Editores Argentina</publisher-name>
					<year>2003</year>
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				<mixed-citation>Moreno Rojas, Rafael. Sin reforma agraria no habría sido posible. Memorias de la reforma agraria chilena. 1958-1970. Santiago: Ediciones Copygraph, 2014.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
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					<publisher-loc>Santiago</publisher-loc>
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				<mixed-citation>Pizarro, Ana. “Hispanoamérica y Brasil: Encuentros, desencuentros, vacíos”. Acta literaria, 29, 2004, p.105-120. </mixed-citation>
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					<article-title>Hispanoamérica y Brasil: Encuentros, desencuentros, vacíos</article-title>
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					<year>2004</year>
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				<mixed-citation>Rojas, Gonzalo. “Chile y América en los Encuentros de Escritores”. In: Diez Conferencias. Concepción: Universidad de Concepción, 1963, 313-344.</mixed-citation>
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					<publisher-name>Universidad de Concepción</publisher-name>
					<year>1963</year>
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				<mixed-citation>Rojas, Gonzalo. Todavía. Santiago: Fondo de Cultura Económica, 2015.</mixed-citation>
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					<source>Todavía</source>
					<publisher-loc>Santiago</publisher-loc>
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					<year>2015</year>
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				<mixed-citation>Rosales, J. Abel. Brasileros y Chilenos. Pájinas de Historia Antigua, Moderna y Contemporánea. 1643-1889. Santiago de Chile: Imprenta Cervantes, 1889.</mixed-citation>
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					<source>Brasileros y Chilenos. Pájinas de Historia Antigua, Moderna y Contemporánea. 1643-1889</source>
					<publisher-loc>Santiago de Chile</publisher-loc>
					<publisher-name>Imprenta Cervantes</publisher-name>
					<year>1889</year>
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		</ref-list>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>1</label>
				<p>A partir de los Encuentros organizados por Gonzalo Rojas desde 1958, se producirán muchas iniciativas similares en diversos lugares de Latinoamérica y el mundo, dentro de los que pueden mencionarse el Encuentro de Génova de 1965; el Primer Congreso Latinoamericano de Escritores de 1966 en la ciudad de Arica, donde se promovió un proyecto de comunidad latinoamericana de escritores; el Segundo Congreso Latinoamericano de Escritores, con sede en México el año 1967; el XIII Congreso Interamericano de Literatura en Caracas durante 1967 y los diversos encuentros en La Habana (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Gilman, 2003</xref>, 104).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>2</label>
				<p>Disponible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://aniversarioradioudec.cl/escuela-de-verano-udec/">https://aniversarioradioudec.cl/escuela-de-verano-udec/</ext-link>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>3</label>
				<p>La carta, que es un fragmento de la bienvenida a la Séptima Escuela de Verano de 1962, se tituló “Introducción al diálogo”.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>4</label>
				<p>En relación con la perspectiva de un pensamiento propiamente americano, Ana <xref ref-type="bibr" rid="B8">Pizarro (2004</xref>) señala: “Desde el siglo XIX se había ido perfilando una línea de escritura regionalista que toma cuerpo con distinto signo a comienzos del XX. Es el momento de los indigenismos, los afroantillanismos, los criollismos, la novela llamada &quot;de la tierra&quot;, los regionalismos brasileños. Es la mirada al mundo rural desde la urbanización naciente, la tematización de lo nacional en tipos humanos, medio geográfico, en la explotación económica, en la reivindicación que denuncia el subdesarrollo, mirada que no pocas veces se desliza hacia la folklorización. El comienzo de siglo significa al mismo tiempo -con la urbanización en marcha, con la transición de modelo económico de velocidades diferentes en distintos sectores del continente, los procesos inmigratorios que hacen explosivo el crecimiento de algunas zonas, como Buenos Aires y São Paulo, con la revolución tecnológica de esos años en los países centrales -una modernización violenta que perfila a la cultura en un diseño de juego entre espacios tradicionales y polos de modernización” (111).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>5</label>
				<p>El interés por las reformas agrarias estuvo también presente en el Encuentro, con la exposición del jurista japonés Nobushige Okai titulada “Los derechos del hombre en una nueva sociedad. Principales aspectos de la reforma agraria,” la que se llevó a cabo en la sesión XV del ciclo “Imagen del hombre” el día 26 de enero.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>6</label>
				<p>El nombre “callampa” refiere en Chile a los asentamientos precarios e informales que surgieron en el país a partir de los años 50 del siglo XX. “Callampa” es el nombre más popular de la seta y se relaciona con la rápida y desordenada expansión de estas zonas de vivienda, similar a la proliferación de los hongos.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>7</label>
				<p>auling interpeló al público del Encuentro indicando “Creo que los jóvenes, y especialmente los universitarios, tienen una gran responsabilidad en impedir que se desate una guerra nuclear. (...) Espero pues que ustedes, jóvenes universitarios, tomen la iniciativa, que presionen a su gobierno, para que a la vez éste, a través de sus representantes en las conferencias internacionales, luche en forma decidida por obtener el desarme mundial” (<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Sur</italic>, 10 de enero de 1962</xref>).</p>
			</fn>
		</fn-group>
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