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				<journal-title>Revista Caracol</journal-title>
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				<publisher-name>Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas da Universidade de São Paulo</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="doi">10.11606/issn.2317-9651.i28p247-277</article-id>
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				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Vária</subject>
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				<article-title>Néstor Perlongher como lector, difusor y crítico precoz del posestructuralismo francés en Latinoamérica</article-title>
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					<trans-title>Nestor Perlongher like reader, diffuser and early critic of the French post structuralism in Latin America</trans-title>
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						<surname>Cid Alarcón</surname>
						<given-names>Jorge</given-names>
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                    <bio>
                    <p>Académico de la Universidad Adolfo Ibáñez y Docteur en Littérature por la Université de Poitiers. Publicó Derivas y Tránsitos del Neobarroco (2022); Una lengua en trance (2019); y coeditó Contrarreforma Católica, implicancias sociales y culturales (2019).</p>
                    </bio>
                    <email>jorgeignaciocid@gmail.com</email>
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					<institution content-type="original">Universidad Adolfo Ibáñez. Santiago, Chile</institution>
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						<city>Santiago</city>
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					<country country="CL">Chile</country>
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			<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic">
				<season>Jul-Dec</season>
				<year>2024</year>
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            <pub-date publication-format="electronic" date-type="pub">
				<day>18</day>
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				<year>2024</year>
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			<volume>28</volume>
			<issue>2</issue>
			<fpage>247</fpage>
			<lpage>277</lpage>
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					<day>15</day>
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					<year>2023</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>El presente artículo analiza la producción cítrica del poeta, ensayista y antropólogo urbano, Néstor Perlongher. Nuestra perspectiva de análisis se centra en su relación con fuentes teóricas provenientes del posestructuralismo francés. Su trabajo crítico se destaca no solo al ser señalado por traducir y difundir la obra de Deleuze en Argentina, sino también por proveer un marco teórico crítico pertinente para las obras poéticas neobarrosas que carecían hasta ese momento de un marco de análisis consistente. Nos interesamos por su actitud concomitante y crítica a la vez respecto a estas fuentes y por los procesos de actualización y adecuación que hizo de estas en función de la óptica Latinoamérica de estudios literarios y antropológicos.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>This article analyzes the citric production of the poet, essayist, and urban anthropologist, Néstor Perlongher. Our analytical perspective focuses on his relationship with theoretical sources from French post-structuralism. His critical work stands out not only for being unique in translating and disseminating Deleuze’s work in Argentina, but also for providing a relevant critical theoretical framework for neobarroso poetic works that until then lacked a consistent framework of analysis. We are interested in his concomitant and critical attitude towards these sources and in the processes of updating and adaptation that he made of these based on the Latin American perspective of literary and anthropological studies.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Perlongher</kwd>
				<kwd>Neobarroco</kwd>
				<kwd>Posestructuralismo Francés</kwd>
				<kwd>Crítica Latinoamericana</kwd>
				<kwd>Deleuze</kwd>
			</kwd-group>
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				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Perlongher</kwd>
				<kwd>Neobaroque, French Poststructuralism</kwd>
				<kwd>Latin American Criticism</kwd>
				<kwd>Deleuze</kwd>
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		<sec>
			<title>1. Simular una reescritura</title>
			<p>Este estudio analizará los ensayos del poeta Néstor Perlongher desde la perspectiva de la comprensión y difusión del posestructuralismo francés<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>. Los ensayos de Perlongher están enriquecidos por multitud de citas a obras literarias y teóricas provenientes de diversas culturas y contextos de época. Destacan en este contexto las citas a obras cumbre del neobarroco que, como sabemos, era una corriente malquista por los escritores de prestigio argentinos en la década de los ochenta quienes recibieron con hostilidad la aparición en la escena cultural del poeta que denominó su propuesta bajo el concepto de <italic>neobarroso</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>.</p>
			<p>Néstor Perlongher desarrolló su escritura paralelamente a una búsqueda de referentes que le permitieran conformar un esquema teórico acorde a sus preocupaciones éticas y estéticas. De este modo, convergieron en sus lecturas la filosofía francesa contemporánea a través de referentes tales como <italic>L’Anti-Œdipe</italic> o <italic>Mille Plateaux</italic> escrito por Gilles Deleuze y Félix Guattari. </p>
			<p>En estos autores el poeta <italic>neobarroso</italic> encontró una reflexión político-económica concomitante con la esfera libidinal del sujeto, perspectiva particularmente significativa y ya esbozada en su poesía y ensayos. Del mismo modo, detectamos guiños a la escritura de Foucault, especialmente a obras como <italic>Histoire de la folie à l’âge classique</italic> o <italic>Histoire de la sexualité,</italic> volúmenes por medio de los que Perlongher vislumbró las relaciones consustanciales y paradójicas que en Occidente se establecen entre salud mental y sexualidad.</p>
			<p>La particular atención que estos autores franceses prestaron a grupos minoritarios y marginados debido a sus padecimientos psíquicos (tal como se ve en <italic>L’Histoire de la folie</italic> de Foucault o en el esquizoanálisis de Deleuze y Guattari) fue lo que interesó a Perlongher, descubriendo en estas obras un esquema conceptual idóneo con el cual dialogar, a falta de otros más próximos en el contexto cultural de la Argentina de los años ochenta.</p>
			<p>Podemos identificar en la reflexión que Perlongher hace de sus lecturas teóricas una desconfianza permanente sobre el lenguaje estándar como dispositivo disciplinante. De lo anterior se desprende que su propia búsqueda estética ponía sus esfuerzos en desactivar los flujos discursivos subyacentes al lenguaje, aspirando a la anulación del código dominante, tal como se observa en la siguiente entrevista realizada por Enrique Symns:</p>
			<p>¡Exacto! Todos estos microsismos se producen a nivel de los cuerpos y cuando llegan al terreno de la expresión se encuentran con que el discurso ya está codificado desde antes. El código dominante se traga los discursos y los retraduce. De ahí la necesidad de construir otros niveles de expresión. La transgresión tiende a reproducir el código dominante; cuando alguien dice “Estamos haciendo apología del delito”, está tomando como referente el código propuesto por la ley dominante. Tenemos que saber lo que estamos haciendo, tenemos que saber cómo expresarlo y además tenemos que lograr que esa expresión entre en el campo social y pueda hacer estallar el discurso institucional. (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 299).</p>
			<p>Destaca en este fragmento la reflexión metaliteraria de Perlongher, particularmente en lo relativo al posicionamiento de la voz poética y a los riesgos de caer en las trampas del discurso y sus codificaciones previas, en lo que constituiría una suerte de maquinaria que fagocita la disidencia y el pensamiento divergente. El lenguaje en el pensamiento del poeta <italic>neobarroso</italic> funciona como dispositivo de uniformización autoritaria que bloquea subjetividades emergentes y otras sensibilidades. </p>
			<p>Basándose en esta reflexión, Perlongher experimenta con un lenguaje que se interesa por registros marginados por considerarse carentes de sentido, como sucede con las modulaciones de la demencia, tal como se observa en el siguiente fragmento de la entrevista de Luis Bravo (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 304): </p>
			<disp-quote>
				<p>L. Bravo: [¿Lo deseante, en tu escritura, supone una lucha contra el discurso de la racionalidad del realismo?] </p>
			</disp-quote>
			<disp-quote>
				<p>N. Perlongher: Supone más bien una apuesta a favor del discurso de la locura. Quizás lo que hace el discurso racional es tratar de exorcizar el miedo a la locura, al éxtasis, a la palabra poética como palabra sagrada. Argentina es un país muy racionalista. Parece que los intelectuales le tienen miedo al elemento pagano, a esa cosa más mántica.</p>
			</disp-quote>
			<p>Perlongher considera el discurso de la locura como el opuesto al código dominante, responsable según el poeta de excluir los lenguajes de la desestabilización psíquica, las potencias deseantes (y los trances extáticos) y, desde ahí, el lenguaje poético, capaz de movilizar dichos flujos verbalmente. La cuestión del lenguaje en Perlongher es fundamental para entender su relación con la filosofía, su reflexión sobre la locura y la posibilidad de postular un registro poético que se sirva de esta última para distanciarse del <italic>logos</italic> dominante y los límites de su contexto sociocultural y literario. </p>
			<p>El poeta <italic>neobarroso</italic>, fiel a su voraz apetito bibliófilo, encuentra en Deleuze una proyección profunda y sofisticada de sus inquietudes sobre la locura y el lenguaje, prueba de esto es que en numerosas entrevistas le hace alusión como, por ejemplo, en una concedida a Ademir Assunção, “La lengua como máquina de mutación”, en la que la alusión al filósofo francés le permite exponer su pensamiento sobre la lengua como dispositivo uniformador: </p>
			<p>Llega un momento en el que el lenguaje se torna tan cristalizado que no se dice nada más. No puede pasar nada más, ninguna fuerza, ninguna intensidad, ninguna expresividad por el lenguaje. Gilles Deleuze dice que los signos pueden funcionar como una máquina de sobrecodificación. O sea: se tendría un lenguaje tan codificado, tan organizado, que acabaría funcionando de una manera castradora. Todos estos experimentos con el lenguaje, al contrario, intentan devolver a la lengua la expresión de su carácter de máquina de mutación. Y hacer pasar otros sentidos, otras intensidades, otras sensaciones. ¿Entendés por qué no podemos sujetarnos a ese tipo de dictadura de la lengua? Además, todos los estilos cuando llegan a un estado dictatorial se vuelven horribles. Con el borgismo está sucediendo eso. Borges fue extraordinario como tal. Cuando todo el país escribe a la manera de Borges, no se dice nada más. (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 341).</p>
			<p>Tal como demuestra este fragmento, existiría desde la óptica de Perlongher una concomitancia manifiesta entre su pensamiento y el de Deleuze. En la misma línea, el poeta postula que la desestabilización del signo lingüístico promovida por la escritura neobarroca y, de manera parcial, por las vanguardias históricas, permitiría el bloqueo de los discursos dominantes operativos, por ejemplo, en la escritura de Borges.</p>
			<p>Es menester constatar en este punto que, a la reflexión sobre el lenguaje como discurso, se suma el interés de Perlongher por el análisis deleuziano en el que lo social y el deseo se disponen en relación de contigüidad. A modo de ejemplo, citamos la entrevista concedida a Marcelo Ekhard y Emilio Bernini, contexto en el que el poeta establece la concomitancia entre sus estudios acerca de la prostitución paulista masculina y la teoría de Deleuze: </p>
			<disp-quote>
				<p>La primera cuestión es que el marxismo no ha pensado lo que sería la metasociología. Cuando el marxismo va hacia los problemas del lumpen, de la marginalidad y de la sexualidad, hace lo peor: se acopla a las antiguas teorías del desvío. Queda muy huérfano, no dice nada. ¿Por qué queda muy huérfano? Porque en el marxismo no hay una teoría del deseo. El deseo está fuera de la lucha de clases, está fuera de la sociedad. El pensamiento de <italic>El Antiedipo</italic> lo que intenta es mostrar permanentemente la articulación entre el deseo y lo social. (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 359).</p>
			</disp-quote>
			<p>Reconocemos en esta cita las consonancias entre el poeta y el filósofo, así como también la comodidad del primero integrando los conceptos de Deleuze en su explicación. En este sentido, consideramos importante destacar que la crítica ha comprendido este diálogo de una manera simplista, considerando incluso que la obra <italic>neobarrosa</italic> sería una manifestación poética de la teoría deleuziana. En dirección contraria apunta Jorge Panesi, quien está lejos de considerar que la poesía de Perlongher funcionaría como una aplicación afirmativa del pensamiento posestructuralista, según leemos en <italic>Lúmpenes peregrinaciones</italic>: </p>
			<disp-quote>
				<p>¿Se conforma la poesía de Perlongher a la filosofía? ¿La poesía de Perlongher, adapta, castellaniza poéticamente el pensamiento de Deleuze? ¿Es el barro o lo barroso la traducción del flujo?; ¿El barro seco la territorialización?; ¿el fluir del semen o los sudores sobre los cuerpos y entre las cópulas, el agenciamiento que anula la fijación del territorio? O expresado en términos que son de la filosofía: ¿la poesía es la esclava del amo filosófico? O también, y a la inversa, según la voz de la poesía: la conceptualización filosófica de Deleuze es apenas el esqueleto, la parte dura de los restos, la roca del devenir, la sustancia, el contenido esquelético de una forma que en Perlongher se denomina con la fórmula “Hay cadáveres”. Como si dijéramos: la poesía de Perlongher piensa lo que poetiza a través de Mille Plateaux, traslada luego, traduce a posteriori, lo que la filosofía descubrió en otros territorios. No lo creo. (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Panesi, 1996</xref>, p. 45-46)</p>
			</disp-quote>
			<p>Panesi considera que es innegable la influencia de Deleuze en el trabajo de Perlongher como investigador en el área de la antropología urbana (cristalizada en su libro <italic>O negocio do michê)</italic>, pero que su trabajo poético estaría exento del intertexto deleuziano. Al mismo tiempo, Panesi considera que la frase <italic>“bajo cada escritura subyace una teoría”</italic>, presente en <italic>Hule</italic>, no debería ser comprendida de manera literal, ya que va entre comillas, por lo que la escritura poética <italic>neobarrosa</italic> no podría ser considerada como una reescritura poética del pensamiento deleuziano: </p>
			<disp-quote>
				<p>La inflexión de <italic>Hule</italic> piensa las interrupciones, se abre al pensamiento de aquello que interrumpe, a las “territorializaciones”, y a pesar de todo, el movimiento opta siempre por el abajo y el detritus, se resuelve como en este caos, en las podredumbres de la “alcantarilla”. <italic>Hule</italic> no marca una inflexión teórica, sino que se abre a la autorreflexión, y la autorreflexión detiene el flujo. Por ese ensimismamiento se ha colado la teoría, pero si toda teoría es ascensional, contemplativa y sublimatoria, al barro arcilloso del verso se ha dejado entrar una teorización sobre la tierra y el territorio: “Como urdir un territorio/ cuyas fronteras fueran tan lábiles que dejasen penetrar/ el flujo de los suburbios y la huelga de las panaderías matinales (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Rosa, 1996</xref>, p. 46).</p>
			</disp-quote>
			<p>Explica aquí Panesi cómo en <italic>Hule</italic> se exacerba la artificialización de los enunciados, produciendo un lenguaje semánticamente opaco. El crítico postula que esta poesía no tiene una base teórica, al decir de cierta crítica, sino que más bien es la resultante de un deseo por exhibir la escritura desde su <italic>facticidad.</italic> Si bien no niega que este lenguaje pueda dialogar con el pensamiento deleuziano como marco de entrada a la poesía de Perlongher, se decanta por descartar que esta pueda ser una aplicación poética de una teoría preexistente.</p>
			<p>Podríamos considerar que la confusión aquí descrita respecto a una filiación de la reescritura del pensamiento de Deleuze, es resultante de la instalación en el texto poético <italic>neobarroso</italic> de una suerte de <italic>lectura deceptiva</italic> que Sarduy, aludiendo a Barthes, describe como: </p>
			<disp-quote>
				<p>la agrupación heterogénea de objetos “vaciados” no nos conduce, ni aun de una manera sutilmente alegórica, a ningún significado preciso, la lectura radial es <italic>deceptiva</italic> en el sentido barthiano de la palabra, la enumeración se presenta como una cadena <italic>abierta,</italic> como si un elemento, que vendría a completar el sentido esbozado, a concluir la operación de significación, tuviera que acudir a cerrarla terminando así la órbita trazada alrededor del significante ausente. (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Sarduy, 1999</xref>, p. 1390).</p>
			</disp-quote>
			<p>El escritor y teórico cubano entiende aquí <italic>agrupación heterogénea de objetos vaciados</italic> como el lenguaje en su estado posterior a la integración de las estrategias neobarrocas de artificialización. Sus ideas aquí citadas aluden a la ruptura del neobarroco con la aspiración de claridad y sobriedad de recursos que suele celebrarse como la forma correcta de expresión. Esta explicación tiene como objetivo probar que más allá del interés con que Perlongher citara a Deleuze en sus ensayos y entrevistas, se manifiesta el apego de su escritura a las estrategias representacionales del neobarroco. Prueba de esto, y tal como demostraremos a continuación, es que la práctica de un simulacro de reescritura funciona como operación recurrente del neobarroco.</p>
			<p>Panesi distingue la influencia proveniente de las obras aquí mencionadas en atención a si son prosa o poesía. Es así como el libro de antropología urbana <italic>O negocio do michê</italic>, utiliza conceptos de Deleuze y Guattari, a saber: “las redes nómades, los rizomas, el deseo errante de los guetos homosexuales paulistas, enfrentando las convenciones narrativas de las corrientes antropológicas que hacen de la identificación, la identidad y arborescencias clasificatorias una cuestión de ordenamiento social” (Rosa, p. 47). Al mismo tiempo que, en el caso de su poesía, sostiene que “se compone o se prepara en el cuerpo barroco, en la superficie del poema y se descompone y deshace en esa misma superficie” (Rosa, p. 47). Esta precisión es valiosa en cuanto reconoce dos flujos de pensamiento operativos en el campo de la investigación y la poesía desarrollada por Perlongher, diferencia que dejaría fuera la visión según la cual toda la escritura <italic>neobarrosa</italic> funcionaría como reescritura afirmativa de la filosofía de Deleuze. </p>
			<p>No sólo Panesi aborda en <italic>Lúmpenes Peregrinaciones</italic> el problema de la influencia, sino que además Nicolas Rosa en el capítulo titulado “Una ortofonía abyecta” se distancia de la tendencia crítica deleuzianizante de la obra poética de Perlongher: </p>
			<disp-quote>
				<p>El aparato lingüístico sostiene una retórica en dos series de elementos que se cruzan, divergen, convergen, se invierten y por momentos corren paralelamente generando dos secuencias que no siguen las series del plegado barroco según las entiende Deleuze, sino que el piso de arriba es escamoteado, hurtado, es siempre el piso de abajo, el bajo-fondo el que crea una glotología obscena, una porno-letra donde las formaciones canónicas del barroco son el pretexto para una instalación, para la colocación de una lengua soez, un verdadero artesanado de las caries del significante. (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Rosa, 1996</xref>, p. 39)</p>
			</disp-quote>
			<p>En la reflexión de Rosa se descarta que la cuestión del <italic>neobarroso</italic> en Perlongher se desarrolle en consonancia con la óptica que al respecto expone <xref ref-type="bibr" rid="B6">Deleuze en <italic>Le pli</italic> (1988</xref>), tal como se evidencia a la luz del siguiente pasaje:</p>
			<disp-quote>
				<p><italic>Le Baroque ne renvoie pas à une essence, mais plutôt à une fonction opératoire, à un trait. Il ne cesse de faire des plis. Il n’invente pas la chose: il y a tous les plis venus d’Orient, les plis grecs, romains, romans, gothiques, classiques... Mais il courbe et recourbe les plis, les pousse à l’infini, pli sur pli, pli selon pli. Le trait du Baroque, c’est le pli qui va à l’infini. Et d’abord il les différencie suivant deux directions, suivant deux infinis, comme si l’infini avait deux étages : les replis de la matière, et les plis dans l’âme. En bas, la matière est amassée, d’après un premier genre de plis, puis organisée d’après un second genre, pour autant que ses parties constituent des organes «pliés différemment et plus ou moins développés». En haut, l’âme chante la gloire de Dieu pour autant qu’elle parcourt ses propres plis, sans arriver à les développer entièrement, «car ils vont à l’infini».</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Deleuze, 1988</xref>)<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>Rosa no comparte la posibilidad de una cohabitación independiente entre el <italic>repliegue del alma</italic> y el <italic>de la materia</italic> postulada por Deleuze. En cambio, propone la victoria de la materia sobre el alma, apuntando a que no funcionan como dos fases independientes que hablen dos lenguajes, correspondiendo más precisamente a una desestabilización de la estructura del <italic>infinito</italic> que tiene como efecto el triunfo de la materia por sobre nociones trascendentes. Rosa propone que el alma en el poeta <italic>neobarroso</italic> corresponde a un <italic>bajo-fondo</italic> en el que la organización barroca provee la escenificación de la corrupción y la decadencia, dejando de lado la concepción de Deleuze en el <italic>neobarroso</italic>, al igual que no cabría la idea de alma. El piso de arriba, en Perlongher, funcionaría solo como marco de representación de la degradación de la materia. En la reflexión deleuziana se propone que el barroco apunta a una utilidad operatoria, condición presente en la escritura poética de Perlongher, pero con un efecto de degradación del objeto aludido, puesto que el barroco según Deleuze alude a un pliegue que rodea el objeto sin destituirlo de su carga discursiva, lo que sí ocurre en el <italic>neobarroso</italic>.</p>
			<p>De este modo, el procedimiento de Perlongher respecto al hipertexto deleuziano-guattariano nos permite inferir que su objetivo constituye más bien un simulacro de reescritura donde el parafraseo y la cita operan como señuelos de diálogo afirmativo respecto a la fuente hipotextual con el que se polemiza según se deduce del extracto rescatado de <italic>Le pli</italic>. Este acto de asimilación generalizante es la causa del colapso de sentido en este diálogo intertextual. La constancia de una coherencia disminuida con el razonamiento es la óptica de comprensión que evidencia la degradación de las cargas discursivas que flotan a la deriva en la superficie <italic>neobarrosa</italic>.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>2. Una escritura lectoreferente</title>
			<p>A las alusiones a la obra de Deleuze se suman intertextos a pensadores como Michel Mafessoli o Guy Hocquenghem, del mismo modo que a escritores como Genet o Sade. La relación de contigüidad de estas referencias diversas (cuyos postulados, en ocasiones, polemizan entre sí) en la reflexión de Perlongher permite pensar su prosa como un escenario en el que tiene lugar una <italic>lucha estética</italic> en la que los hipotextos se enfrentan tensionando la supervivencia de sus cargas discursivas. Panesi propone en un ensayo titulado “Detritus” una consecuencia interesante a nivel discursivo en <italic>El fantasma del sida</italic>:</p>
			<disp-quote>
				<p>Desafiante aún, <italic>El fantasma del sida</italic>, se hace cargo de las recetas profilácticas de la prevención, pero como contracara, reivindica a través de la literatura (Genet, Sade) el deseo amenazado por el nuevo orden social paranoico. A una receta higiénica opone una cita de Sade que es un manual de instrucciones afirmativas, deseosas y gozosas sobre el coito anal. (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Panesi, 1996</xref>, p. 48).</p>
			</disp-quote>
			<p>En efecto, aquel libro editado en 1988, señala una tensión entre la función informativa de la publicación -que pretende desmitificar la enfermedad, desmintiendo numerosos prejuicios responsables de la estigmatización sufrida por diversos grupos sociales, particularmente, prostitutas y homosexuales- y la celebración del deseo como una energía contrasistémica y libertaria. Resulta interesante, siguiendo la cita de Panesi, observar que esta tensión estaría sistemáticamente reproducida, no tanto por medio de una referencia explícita en el plano de lo escrito, sino más bien como un relato que se desprende de la interacción intertextual. Dicho juego de tensiones opone los discursos de las fuentes hipotextuales convocadas por el intertexto en lo que se presenta como una dimensión paralela y más profunda de resignificación. </p>
			<p>En <italic>El fantasma del sida,</italic> dicha desconexión se evidencia en el desarrollo con la aparición de una textualidad sensualista que desautoriza el discurso profiláctico. Al analizar esta obra desde una perspectiva comparada con los demás ensayos de Perlongher sobre el tema del sida, podemos deducir que la aparición de una textualidad <italic>neobarrosa</italic> en el texto coincide con un mayor apego a los rasgos discursivos más característicos de la escritura <italic>neobarrosa,</italic> mientras que los pasajes de mayor claridad semántica serían consecuencia de un imperativo metodológico. Este fenómeno nos demuestra una vez más la lectura <italic>deceptiva</italic>, puesto que las expectativas de lectura se frustran ante la entrada de un influjo <italic>neobarroso,</italic> representado por el ingreso de una textualidad que trae sensualidad a la reflexión (como en el caso de <italic>El fantasma del sida),</italic> el enunciado (mediante la textualidad <italic>neobarrosa</italic>) o las superposiciones paródicas de origen hipotextual variado.</p>
			<p>A la hora de revisar cuáles son las referencias más llamativas en la prosa perlonghereana -ya sea en su manifestación ensayística, testimonial o investigativa- nos encontramos con referencias a la filosofía contemporánea caracterizadas por ser menciones rápidas al trabajo de un autor que se profundizan escasamente en el concepto aludido. Estos intertextos funcionarían como una conjuración de presencias que se resuelve, a menudo, en una denegación de las proposiciones aludidas. Esta situación nos recuerda lo atendido en el caso de los epígrafes de su obra poética donde la frase era trasplantada de forma incompleta con el consecuente bloqueo de la idea que esta contenía en un acto de <italic>escansión mutiladora</italic>.</p>
			<p>Podemos citar como ejemplo de esto lo sucedido con la noción deleuziana de <italic>desterritorialización</italic>. Perlongher la utiliza a menudo, sin citarla en varias ocasiones como si correspondiera a un concepto lato y recurrente en la cultura. Lo anterior nos lleva a deducir que el poeta <italic>neobarroso</italic> se apropia del concepto cargándolo de resignificaciones personales en un comportamiento intertextual de clara desenvoltura. No obstante, este guiño no constituye un diálogo conceptual profundo, ya que las alusiones se limitan a consignar <italic>“como decía Deleuze”, “lo que según Deleuze”</italic>, sin desplegar un análisis de mayor profundidad con las ideas que impregnan esa noción en su fuente de origen. Esta suerte de <italic>citación tangencial</italic> releva un afán de opacidad semántica en la medida en que la cita se atenúa en la parcial apropiación del intertexto.</p>
			<p>En este mismo sentido, Ben Bollig realiza interesantes observaciones con respecto a la entrevista que Carlos Ulanovsky le hizo en 1990 para <italic>Página 12</italic>, en la cual detectaba un deseo de <italic>popularizar</italic> conceptos provenientes de la obra de Deleuze y Guattari a través de una simplificación excesiva:</p>
			<disp-quote>
				<p><italic>Perlongher insists on the barroco as a process of aestheticizing the everyday (‘jerga cotidiana’, ‘una operación complicada y sofisticada’). At the same time he demonstrates a certain will to use, perhaps even to popularize, terminology drawn from Deleuze and Guattari (‘plano de la expresión’, a key term in the two volumes of Capitalism and Schizophrenia). Again Perlongher gives the impression of forming a critical discourse, identifying its sources and training readers in his terminology. The text, as highlighted […] creates a dynamic relationship between high and low cultural references, between the literary or academic and the everyday or street.</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Bollig, 2008</xref>, p. 162).</p>
			</disp-quote>
			<p>Bollig advierte el interés de Perlongher por formar un discurso crítico capaz de captar la atención de los lectores. En este proceso se detectan generalizaciones y simplificaciones de las propuestas deleuzianas con el fin de volverlas funcionales y accesibles a un público no necesariamente familiarizado con su obra. Este trabajo implica la mezcla entre referencias de alta cultura y las ligadas a la cultura popular en un ejercicio ya habitual en la escritura <italic>neobarrosa</italic> en cuya frecuencia influye el atractivo provocador que dicha mixtura y transgresión de registros comporta. Bollig sugiere que Perlongher no es suficientemente claro en consignar la fuente de algunas de sus ideas. En el caso de la entrevista conferida a Ulanovsky, el parafraseo a la obra <italic>Le pli: Leibniz et le Baroque</italic> es constante y, en ocasiones, parece corresponder a una transferencia casi textual del texto deleuziano. </p>
			<p>A continuación, examinaremos dos pasajes en los que identificamos aspectos característicos de su diálogo con Guattari, escritos a propósito de una visita del autor francés a Brasil, país en el que para ese entonces Perlongher estaba radicado. El primer texto, una entrevista concedida por Guattari a Perlongher que se titula “Política y deseo” (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 148), presenta al filósofo en su rol político, como analista y teórico. El segundo texto llamado “¿A qué vino de Paris Mr. Felix Guattari?” estaba dirigido al “Estimado Mr. Guattari” como si se tratara de una misiva, caracterizada por un lenguaje profundamente <italic>neobarroso,</italic> en la que se despliegan cuestionamientos a una supuesta falta de coherencia entre el discurso y las acciones del pensador francés.</p>
			<p>Ambos textos constituyen el relato de una admiración en decadencia, la del poeta por el filósofo, así como también una muestra de la versatilidad del lenguaje perlonghereano, en el primer caso, sobrio y transparente, en el segundo, abigarrado y oscuro. Ambos parecen funcionar como el cara o cruz de una moneda en que convergen los lenguajes académico y poético <italic>neobarroso</italic>. El texto <italic>Política y deseo</italic> presenta a Guattari como un pensador político, interesado en los procesos de <italic>revolución molecular</italic> y reivindicación de derechos por parte de las mujeres, grupos de homosexuales y transgéneros. Del mismo modo, se interesa por la reflexión en torno a personas con trastornos mentales e individuos del hampa y, en general, todo individuo en el que se acune el desarrollo de una <italic>nueva subjetividad</italic>. De su trabajo como analista Perlongher realza su versatilidad que le permite abarcar tanto la <italic>psicoterapia institucional y su crisis</italic> como el <italic>esquizoanálisis</italic> que constituiría una forma de <italic>“ruptura con los métodos de control y supresión de la locura”</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 149). Mientras que, en su dimensión teórica, el pensador se caracteriza como el promotor de una reflexión que aglutina <italic>“una teoría del deseo en el campo social, en la que economía libidinal y economía política son inseparables”</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 149).</p>
			<p>En la introducción a la entrevista <italic>Política y Deseo,</italic> el poeta <italic>neobarroso</italic> expone algunas divergencias respecto a la dimensión política de Guattari vinculadas con su agenda política durante su estadía en Brasil, especialmente, las relacionadas con el Partido de los Trabajadores <italic>Partido dos Trabalhadores</italic> encabezado por Lula Da Silva. La relación de Guattari con este partido, así como también con el movimiento autonomista polaco <italic>Solidaridad</italic> eran complejas desde la óptica de Perlongher, puesto que su adhesión implicaba una ratificación indirecta de la influencia que la Iglesia Católica tenía en el interior de estos dos movimientos. Con el objetivo de cuestionar este asunto Perlongher alude durante una tertulia a <italic>un trotkista</italic> que <italic>“señaló la posibilidad de que el verso del autonomismo no sirviera más que para ocultar el sabotaje de la Iglesia a una centralización que pudiera conducir al triunfo del movimiento obrero.”</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 149). Esta alusión definiría los temas y el tono de la entrevista, enfrentando la actitud abierta de Guattari hacia la consideración de los movimientos autonomistas dentro de la <italic>revolución molecular</italic> y la notoria sospecha del argentino sobre una eventual influencia de la iglesia. </p>
			<p>Ahora bien, las divergencias del poeta con el pensamiento guattariano se advierten sobre todo en la dimensión política. En la entrevista es posible advertir que lo que para Guattari es normal y aceptable, resulta el punto central de los cuestionamientos que Perlongher le propone. Este choque no impide a Perlongher seguir aprovechando el trabajo del Guattari filósofo, situación que queda de manifiesto en el texto que sucede a <italic>Política y Deseo</italic> titulado ¿A qué vino de Paris Mr. <italic>Felix Guattari?</italic> que funciona como un corpus interesante, en la medida en que convergen diversas operaciones transtextuales que permiten constatar un montaje muy representacional, con base en hipotextos provenientes de la filosofía contemporánea. </p>
			<p>Uno de los rasgos más particulares de este texto es la inclusión de notas al margen izquierdo. Estas funcionan como orientaciones temáticas que guardan relación con la variación del objeto de reflexión a lo largo del texto, sin embargo, estas menciones no siempre permiten la conclusión directa del tema aludido. Es así que encontramos algunas claras y tradicionales como: “El rizoma”, “Fiord y rizoma”, “Sade y Orwell”, “Islas en el Golfo”, “una lengua menor”, y otras estrechamente ligadas a la ironía <italic>neobarrosa: “</italic>Un cero de calca”, “el atajo (tramo)”, “del dicho al hecho”, “hechizo, azulejo-rajado”, “la muerte del hombre (“Ya no se le paraba”, Genet)”, “Lezama Molina”, “Hongoporongo”. Estas notas al margen conectan este texto en prosa con la ironía propia del <italic>neobarroso,</italic> situación también estimulada por el carácter transgénero del texto que avanza desde lo epistolar hacia una prosa poética que oscila entre el ensayo crítico y pasajes de depurado <italic>neobarrosismo</italic>. En esta línea, destacamos el párrafo correspondiente a la anotación al margen “hechizo” en el que las conjeturas sobre la obra de Guattari se diluyen en una operación de <italic>proliferación</italic> que se asemeja a un pase mágico: </p>
			<verse-group>
				<verse-line>De modo que se diga lo que se diga, vale lo que</verse-line>
				<verse-line>se hace. Objetividad de lo hecho que no condice </verse-line>
				<verse-line>con lo dicho. Ya que lo dicho de ese hecho, ¿no</verse-line>
				<verse-line>hechizo marca un hechizo de lo dicho por sobre lo</verse-line>
				<verse-line>hecho?</verse-line>
				<verse-line>Porque lo hecho, no es hecho con lo dicho -¿o con </verse-line>
				<verse-line>lo no dicho? ¿Por qué ese bicho de lo dicho va a</verse-line>
				<verse-line>dejarse herrumbrar por lo ilusorio de lo hecho? Al</verse-line>
				<verse-line>fin, ¿cuál es la sociedad? ¿Hay, se puede hablar de </verse-line>
				<verse-line>so(su)ciedad?</verse-line>
				<verse-line>(<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 156).</verse-line>
			</verse-group>
			<p>El carácter metarreflexivo del texto es una constante, en la medida en que su enfoque temático, a priori guattariano, es interceptado por giros que dan cuenta de una reflexión dinámica y simultánea sobre la escritura tal como se observa en el siguiente fragmento: </p>
			<verse-group>
				<verse-line>Si el valor teórico de lo emitido (demandado)</verse-line>
				<verse-line>resulta escaso, no lo es su pretensión metafórica:</verse-line>
				<verse-line>la de leer en el pasaje de unas metáforas la cristalización de ciertos enunciados (¿ocultos?). Pero no</verse-line>
				<verse-line>por el vértice: ya que se les veía asomar la naricilla</verse-line>
				<verse-line>chula en los resquicios de ese triángulo, que es</verse-line>
				<verse-line>como el río del puente de Lezama, el de la escritura “gorda” […] </verse-line>
				<verse-line>(<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 154).</verse-line>
			</verse-group>
			<p>En las dos primeras líneas se evidencia la concepción del texto como construcción simbólica en deterioro de su función como movilizadora de un contenido teórico de valor. Estas consideraciones insisten en el principio <italic>más forma y menos idea,</italic> (antes identificado en la operación de <italic>escansión mutiladora)</italic>, recogiendo la conciencia ambivalente del signo lingüístico neobarroco en el que significante y significado funcionan a una velocidad asociativa diferente, favoreciendo generalmente, la rapidez del significante. Esta definición anunciada por los dos puntos organiza el texto en dos fases de artificialización, el primero de definición de la escritura como una práctica de lectura y el segundo como el ingreso de una textualidad neobarroca determinada tanto por el ingreso de una proliferación como por la alusión a Lezama Lima.</p>
			<p>En este párrafo puede observarse un proceso de superposición de textualidades que escinde la secuencia de la idea: en la medida en que la continuidad lógica del enunciado se pierde en un alejamiento gradual de lo referido, comienza a filtrarse la reflexión metatextual en el sentido <italic>autorreflexivo</italic> que tendría como objetivo exponer la estructura de su lenguaje, así como también en el sentido de definir los aspectos creadores de su <italic>propia escritura.</italic> En este caso, la conciencia de Perlongher acerca de su ejercicio escritural se explicita como una problematización constante de la escritura en términos de su lectura: “[la] pretensión metafórica: / <italic>la de leer</italic> en el pasaje de unas metáforas la cristalización de ciertos enunciados” (énfasis mío). Perlongher va más allá del tema de la lectura <italic>deceptiva</italic>, idea de arraigo barthiano en relación con la cual definió su escritura, para desmantelar aquello que el mismo filósofo francés definió como <italic>texte-lecture</italic>: </p>
			<disp-quote>
				<p><italic>La lecture la plus subjective qu’on puisse imaginer n’est jamais qu’un jeu mené à partir de certaines règles. D’où viennent ces règles? Certainement pas de l’auteur, qui ne fait que les appliquer à sa façon (elle peut être géniale, chez Balzac par exemple); visibles bien en deçà de lui, ces règles viennent d’une logique millénaire du récit, d’une forme symbolique qui nous constitue avant même notre naissance, en un mot de cet immense espace culturel dont notre personne (d’auteur, de lecteur) n’est qu’un passage.</italic><xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Barthes, 1973</xref>, p. 34). </p>
			</disp-quote>
			<p>La inobservancia de estas reglas es sistemática en la escritura <italic>neobarrosa</italic>. La problematización de la lectura ya sea por su complejidad, por las estructuras proliferantes o de silepsis, o bien, derivadas de la reflexión directa sobre el fenómeno, tiene como resultado la aparición de la <italic>recepción</italic> como tema. La denegación y el rechazo de principios de comunicabilidad o economía de la lengua desestabilizan las normas que Barthes considera rectoras de la lectura y escritura. Si el lector es siempre el decodificador de un juego de citas cuya inteligencia total está ya programada como un campo acotado de posibilidades de lectura, Perlongher, le tiene deparado el acto de lectura <italic>neobarrosa</italic> como una instancia de postergación del sentido, como una decodificación fracturada. La sostenida problematización de la lectura en Perlongher constituye a nuestro juicio una escritura <italic>lectoreferente</italic> en la medida en que el <italic>lector</italic> y la <italic>lectura</italic> se convierten en el tema por la creciente complejidad de dicho proceso. </p>
			<p>En el siguiente fragmento se observa al hablante pedir excusas por su enunciación, gesto que inscribe en su escritura la conciencia textual de una práctica transgresiva, en este caso, vinculada a una sobrecodificación de la misiva-crítico-teórica a Mr Guattari:</p>
			<verse-group>
				<verse-line>Perdóneseme el <italic>sobrecódigo metonímico</italic> (L.</verse-line>
				<verse-line>Lamborghini), pero, por acaso, ese desplazamiento de</verse-line>
				<verse-line>la energía sobre el lenguaje, que acusan los laca-</verse-line>
				<verse-line>nianos, ¿no está velando la anunciación de ese</verse-line>
				<verse-line>enunciado? ¿Acaso todos los discursos son -aun</verse-line>
				<verse-line>energéticamente- iguales?</verse-line>
				<verse-line>(<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 155).</verse-line>
			</verse-group>
			<p>La alusión a Leonidas Lamborghini que aquí aparece, pareciera asignarle el comportamiento por el que la voz poética acaba de excusarse, <italic>el sobrecódigo metonímico</italic>. A seguir, esta referencia se pone en relación con una crítica, en apariencia, a postulados lacanianos que apelan a la diversidad de los discursos para desaparecer a continuación<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> en una <italic>proliferación</italic> que finge un trabalenguas y que tiene como consecuencia el bloqueo de la idea y discursos hipotextuales en virtud de instalar su propia mecánica escritural.</p>
			<p>Más adelante se reiteran las excusas según constatamos en la siguiente cita:</p>
			<verse-group>
				<verse-line>lame “Perdóneseme (toda escritura es una confesión)</verse-line>
				<verse-line>que sea irreverente para con el creador de un texto</verse-line>
				<verse-line>que, ya en los lejanos ’75, me conmueve pasar, sin</verse-line>
				<verse-line>estadio lacaniano, de un marcusianismo cuya nostalgia ya</verse-line>
				<verse-line>deplorábamos, a la política de la verdad del deseo -si es que</verse-line>
				<verse-line>el deseo tiene alguna.</verse-line>
				<verse-line>Pero era que hasta entonces sólo se aludía, o se decía</verse-line>
				<verse-line>tímidamente: era ahora -en <italic>El Antiedipo</italic>-</verse-line>
				<verse-line>de ese deseo que se hablaba. Llegamos a Guattari/</verse-line>
				<verse-line>vías Deleuze vía Hocquenhem, vía <italic>scientia sexualis: vía</italic></verse-line>
				<verse-line>historia FLH -reterritorialización a la violeta.”</verse-line>
				<verse-line>(<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 156).</verse-line>
			</verse-group>
			<p>La reflexión metatextual de índole polémica que Perlongher desarrolla constata la crisis de su complicidad teórica con Guattari, situación que lo enfrenta a la revisión y revaloración de su recorrido de lectura. Lo anterior no le impide continuar utilizando conceptos como <italic>desterritorialización</italic> que usará a manera de homenaje, según se explicita en el segundo párrafo de este texto. Al mismo tiempo, el <italic>perdóneseme</italic> opera como un signo de interlocución que integra a un receptor implícito otorgando al texto un carácter de declamación confesional. Luego se integra una suerte de aforismo (<italic>toda escritura es una confesión</italic>) que aumenta las expectativas en la entrega de una información desconocida y polémica que, en este caso, se despliega como un historial de sus lecturas y comentario de su dinámica de encadenamiento. Sus elecciones teóricas están marcadas por un tono personal definido por verbos como <italic>conmover</italic> o <italic>deplorar</italic> y se caracteriza como un trayecto con hitos que desvían hacia otras rutas indicado por la aparición de los siguientes elementos: <italic>pasar, llegar vía, vía, vía</italic>. </p>
			<p>Es así como el poeta <italic>neobarroso</italic> esboza una hoja de ruta que se inicia en el FLH (Frente de Liberación Homosexual), instancia no bibliográfica en la que Perlongher comenzó su intensiva indagación escritural con el objetivo de sentar las bases teóricas centrales para la ardua batalla por la reivindicación de derechos de los homosexuales. Marcelo Manuel Benítez describió la labor bibliófila de Perlongher en la época del FLH del siguiente modo:</p>
			<disp-quote>
				<p>Perlongher también fue una figura clave para la conformación de una nueva verdad que surgiera no de la psiquiatría sino de los mismos interesados. En la persecución de este objetivo que muchos despreciaban, Perlongher se instruyó e instó a los demás a instruirse: organizó reuniones de estudio y reflexión de las obras de Freud, Lacan, Reich, Masters y Johnson, materiales feministas y los que enviaban otras organizaciones homosexuales extranjeras como fue la colección de revistas del grupo italiano FUORI (Frente Unito Omosessuale de la República Italiana). Pero, por encima de todo, se exigió a sí mismo una mayor lectura, más investigación, mayor conocimiento, iniciando así ese camino de pensador que lo llevaría, con el tiempo, a especulaciones teóricas más brillantes y personales. (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Benítez, s.d</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>El recorrido teórico referido anteriormente tiene como estación de término a <italic>Guattari/Deleuze</italic> que se presenta en el fragmento como una salida a la relación con la obra de Marcuse caracterizada como carente de actualidad. Este paso es aludido mediante un giro particular (<italic>sin estadio lacaniano</italic>) con el que parece referirse al <italic>estadio lacaniano del espejo</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Aguado, 2002</xref>) fase en la que se desarrolla, según Lacan, el <italic>yo como instancia psíquica,</italic> lo que en el contexto de la cita puede querer aludir al momento en el que el <italic>poeta-lector</italic> aun no alcanzaba la formación consciente de su individualidad teórica. </p>
			<p>Este ejemplo nos permite apreciar la forma como la textualidad teórica tuvo para Perlongher una importancia capital, ya sea como fuente de vínculos reflexivos o como un sustrato aprovechable estéticamente. En este caso, por ejemplo, nos hemos detenido en una frase acotada para la que múltiples formulaciones mucho más simples de comprender hubieran resultado plausibles, sin embargo, el poeta eligió hacerlo por medio de un intertexto que cumplía con la dosis de impenetrabilidad discursiva predilecta del <italic>neobarroso,</italic> en la medida en que su comprensión acabada comporta, por lo menos, una mínima familiaridad con la producción teórica psicoanalítica.</p>
			<p>Este hecho puede ser considerado como el cruce de dos constantes en la mecánica escritural perlonghereana: la afición por “<italic>tomar siempre algo que parezca más difícil</italic> […] <italic>evitar la asociación fácil o la asociación supuesta; elegir la más rara, la más linda, la más (joyesca)”</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Perlongher, 2004</xref>, p. 351) y el interés porque el engarce de una pieza con dichas características implique la superposición de intertextos de difícil acceso. Es ahí donde surge la textualidad filosófica posestructuralista como una veta suficientemente enrevesada como para dotar a su escritura de nuevos matices, voluntad que podría explicar el funcionamiento, a veces, casi decorativo de estas etiquetas intertextuales.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>3. Conclusión</title>
			<p>En conclusión, este artículo ha analizado el enfoque de Néstor Perlongher hacia el posestructuralismo francés, en particular, la influencia de pensadores como Gilles Deleuze y Michel Foucault en su obra literaria y ensayística, así como su búsqueda por un lenguaje que refleje sus aspiraciones estéticas y desafíe los discursos hegemónicos.</p>
			<p>Se ha observado cómo Perlongher se sintió atraído por el resurgimiento del neobarroco cubano y las corrientes filosóficas contemporáneas, que le proporcionaron marcos conceptuales afines a sus preocupaciones sobre la dimensión deseante de los individuos y la marginalidad social. Su interés por grupos marginados y su enfoque en la esquizofrenia encajaban con las preocupaciones de Deleuze, Guattari y Foucault.</p>
			<p>Sin embargo, este artículo también ha destacado que existe un debate entre los críticos sobre si la poesía de Perlongher representa una reescritura poética de la teoría de Deleuze o si simplemente incorpora elementos de dicha teoría en su obra. Algunos críticos argumentan que su poesía se mantiene al margen de la teoría deleuziana y que su trabajo prosaico es donde se manifiesta de manera más evidente la influencia de estos pensadores.</p>
			<p>Además, se ha subrayado la complejidad de la escritura neobarroca de Perlongher, que desafía el principio de comunicabilidad y la economía del lenguaje convencional, lo que lleva a lectura<italic>s deceptivas</italic> y a una ruptura con los principios de la teoría barroca de Deleuze. Esto sugiere que la relación entre Perlongher y el posestructuralismo es más un simulacro de reescritura que una asimilación total de la teoría en su obra.</p>
			<p>En resumen, Néstor Perlongher se aproximó a la teoría posestructuralista de manera selectiva y adaptó sus conceptos a sus propias preocupaciones artísticas y sociales. Su obra refleja una compleja interacción entre su poesía neobarroca y las ideas de Deleuze y otros pensadores, lo que ha generado debates en la crítica literaria sobre la naturaleza y la profundidad de esta influencia.</p>
			<p>Nuestro artículo ha examinado la intertextualidad en la obra de Perlongher, particularmente su uso de referencias filosóficas y literarias en un contexto neobarroco. Destacamos cómo Perlongher entrelaza obras y autores diversos, a menudo antagónicos, en su escritura, creando tensiones que desafían las convenciones discursivas. En particular, nos centramos en el libro “El fantasma del sida” y cómo Perlongher aborda el tema del sida y la prevención desde una perspectiva neobarroca que celebra el deseo y la liberación sexual, a pesar de los objetivos divulgativos de la publicación.</p>
			<p>Del mismo modo, exploramos la relación de Perlongher con la filosofía contemporánea, incluyendo sus referencias a Deleuze y Guattari, destacando que Perlongher a menudo se apropia de conceptos filosóficos sin profundizar en ellos, lo que genera un oscurecimiento semántico y una desconexión entre sus objetivos iniciales y el resultado final de su escritura. El artículo resalta la complejidad de la escritura de Perlongher, que se caracteriza por la interacción intertextual y la constante problematización de su propio recorrido de lecturas.</p>
			<p>Además, el artículo examinó la relación de Perlongher con Felix Guattari, especialmente en el contexto político. Se destaca el conflicto entre Perlongher y Guattari en relación con el Partido de los Trabajadores y otros movimientos políticos en Brasil. A pesar de estas divergencias, Perlongher sigue utilizando conceptos de Guattari en su escritura, y su reflexión sobre esta relación sirve como ejemplo de su escritura intertextual y metarreflexiva.</p>
			<p>El análisis desarrollado en este artículo permite dar cuenta del nutrido diálogo que Perlongher sostuvo con la crítica posestructuralista francesa y otras referencias crítico-teóricas. Resulta particularmente interesante en este sentido la demostración de un recorrido de lecturas en sus escritos, poniendo de relieve su ejercicio crítico como un acto de lectura. </p>
			<p>La <italic>lectoreferencia</italic> en Perlongher se despliega como una reflexión <italic>in progress</italic> que deja huella en sus textos críticos de las valoraciones y debates con sus fuentes. En este sentido, la escansión mutiladora o la lectura <italic>deceptiva</italic> se convierten en operaciones que retratan sustantivamente al poeta <italic>neobarroso</italic> como un intelectual sin complejos que lleva adelante la tarea de enfrentar el código dominante teniendo como principal arma su derecho a tomarse licencias poéticas en las que interviene la reflexión crítico-teórica, ampliando el terreno de acción del <italic>neobarroso</italic> desde lo exclusivamente poético al ejercicio crítico. </p>
			<p>En este punto podemos imaginar la hostilidad que despertó en su época este tipo de reflexión: contra toda infértil solemnidad Perlongher vivió los géneros ampliando sus lógicas coactivas, no distinguiendo a menudo las fronteras entre crítica y creación, provocando y demostrando las limitantes del pensamiento crítico convencional vigente en su época.</p>
		</sec>
	</body>
	<back>
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			<title>Referências Bibliográficas</title>
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							<surname>Aguado</surname>
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				<mixed-citation>Hocquenghem, G. <italic>Le désir homosexuelle</italic>. Paris: Jean-Pierre Delarge, 1972. </mixed-citation>
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							<surname>Hocquenghem</surname>
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					<source>Le désir homosexuelle</source>
					<publisher-loc>Paris</publisher-loc>
					<publisher-name>Jean-Pierre Delarge</publisher-name>
					<year>1972</year>
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				<mixed-citation>Panesi, Jorge. Detritus. En: Siganevich, Paula; Cangi, Adrián (ed.): <italic>Lúmpenes Peregrinaciones</italic>, Rosario: Beatriz Viterbo,1996. p. 45-46</mixed-citation>
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					<lpage>46</lpage>
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				<mixed-citation>Perlongher, Nestor. <italic>Papeles insumisos</italic>. Buenos Aires: Santiago Arcos Editor, 2004.</mixed-citation>
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				<mixed-citation>Siganevich, Paula; Cangi, Adrián (ed.). <italic>Lúmpenes Peregrinaciones</italic>, Rosario: Beatriz Viterbo, 1996.</mixed-citation>
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				<mixed-citation>Sarduy, Severo. <italic>El barroco y el Neobarroco</italic>. Obra Completa. Colección Archivos: Madrid, 1999. Tomo II. </mixed-citation>
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				<mixed-citation>Rosa, Nicolás. Una ortofonía abyecta. En: Siganevich, Paula; Cangi, Adrián (ed.): <italic>Lúmpenes Peregrinaciones</italic>, Rosario: Beatriz Viterbo, 1996.</mixed-citation>
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		<fn fn-type="other" id="fn1">
			<label>1</label>
			<p>Algunos contenidos de este artículo retoman y desarrollan algunos aspectos tratados en mi tesis doctoral “Néstor Perlongher: Hacia una poética del trance”, dirigida por Fernando Moreno Turner en la Université de Poitiers.</p>
		</fn>
		<fn fn-type="other" id="fn2">
			<label>2</label>
			<p>El concepto <italic>neobarroso</italic>, acuñado por el mismo poeta, dialoga directamente con el neobarroco, corriente literaria aparecida en Cuba durante la década de los 60 cuyos protagonistas fueron José Lezama Lima y Severo Sarduy. Ahora bien, para diferenciar la escritura neobarroca producida en Argentina, Perlongher elige al barro del Río de la Plata como símbolo de las escrituras transplatinas. Al revisar la referencia al barro desprendido del concepto <italic>neobarroso</italic>, reconocemos en ella una doble función, referencial y circunscripta, en la medida en que el barro funciona como símbolo de lo bajo y lo sucio, al mismo tiempo, que permite localizar la producción neobarroca en el Río de la Plata.</p>
		</fn>
		<fn fn-type="other" id="fn3">
			<label>3</label>
			<p>“El barroco no remite a una esencia, sino a una función operativa, a un rasgo. Nunca deja de hacer pliegues. No inventa la cosa: están todos los pliegues que vienen de Oriente, los pliegues griegos, romanos, romances, góticos, clásicos... Pero dobla y recubre los pliegues, los empuja al infinito, pliegue sobre pliegue, pliegue tras pliegue. El rasgo del barroco es el pliegue que va al infinito. Y primero los diferencia en dos direcciones, a lo largo de dos infinitos, como si el infinito tuviera dos etapas: los pliegues de la materia y los pliegues del alma. En el fondo, la materia se amontona, después de un primer tipo de pliegues, luego se organiza según un segundo tipo, en la medida en que sus partes constituyen órganos “doblados de manera diferente y más o menos desarrollados”. Arriba, el alma canta la gloria de Dios en la medida en que recorre sus propios pliegues, sin llegar a desarrollarlos del todo, “porque van hasta el infinito”. [traducción mía]</p>
		</fn>
		<fn fn-type="other" id="fn4">
			<label>4</label>
			<p>“Perlongher insiste en el barroco como un proceso de estetización de lo cotidiano (“jerga cotidiana”, “una operación complicada y sofisticada”). Al mismo tiempo, demuestra cierta voluntad de utilizar, tal vez incluso de popularizar, terminología extraída de Deleuze y Guattari (“plano de la expresión”, un término clave en los dos volúmenes de Capitalismo y Esquizofrenia). De nuevo Perlongher da la impresión de estar formando un discurso crítico, identificando sus fuentes y capacitando a los lectores en su terminología. El texto, como se destaca […] crea una relación dinámica entre altos y bajos referentes culturales, entre lo literario o académico y lo cotidiano o callejero”. [traducción mía]</p>
		</fn>
		<fn fn-type="other" id="fn5">
			<label>5</label>
			<p>“La lectura más subjetiva que uno pueda imaginar nunca es otra que un juego desarrollado según ciertas reglas. ¿De dónde proceden estas reglas? Ciertamente no del autor, que sólo las aplica a su manera (puede ser brillante, en Balzac por ejemplo); visibles muy por debajo, estas reglas provienen de una lógica milenaria del relato, de una forma simbólica que nos constituye incluso antes de nuestro nacimiento, en una palabra, de este inmenso espacio cultural en el que nuestra persona (como autor, como lector) es simplemente un pasaje.” [traducción mía]</p>
		</fn>
		<fn fn-type="other" id="fn6">
			<label>6</label>
			<p>Este párrafo fue citado más arriba. Corresponde al texto cuya nota al margen es “hechizo”.</p>
		</fn>
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